José M. de Areilza - Desde Washington

Dos éxitos tremendos

El hecho de que la Cámara de Representantes haya caído en manos demócratas, por un margen considerable, complica la agenda legislativa conservadora

José M. de Areilza
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Desde la burbuja de Washington los más lúcidos conocedores de la política americana explican que, si uno recorre el país, la identificación física de quien es trumpista y quien no, es inmediata. Los resultados de las elecciones de este martes en Estados Unidos dibujan en efecto un país intensamente dividido. Donald Trump, responsable de fomentar al máximo esta polarización, ha resumido los comicios en un tuit: «tremendo éxito, gracias a todos». Es la gran final de un show televisivo, su ángulo preferido de la realidad, pero hubiese sido más exacto si hubiera escrito «dos éxitos tremendos». Los republicanos fortalecen su mayoría en el Senado y se mantienen en Estados clave como Florida. Al igual que en 2016, reciben el voto mayoritario de la América rural y blanca, pero cada vez más mujeres, jóvenes y miembros de minorías se movilizan a favor de candidatos demócratas. Trump ha querido convertir en un referéndum sobre su ejecutoria estas elecciones y ha sabido movilizar a su base electoral más agreste con el discurso del rechazo al inmigrante y del nacionalismo más crudo. Sigue haciendo campaña como un insurgente contra Washington en mítines multitudinarios y a través de los tuits que emite desde su dormitorio de la Casa Blanca. Se prepara para la elección presidencial de 2020 con una influencia cada vez más intensa sobre el partido.

El hecho de que la Cámara de Representantes haya caído en manos demócratas, por un margen considerable, complica la agenda legislativa conservadora. Hace posible la puesta en marcha de investigaciones sobre el presidente y lo somete a un control político mayor. La euforia demócrata por esta victoria se atempera al aceptar que todo presidente pierde algo de fuelle en las elecciones legislativas a los dos años de su llegada al poder. También porque Trump buscará ahora chocar frontalmente con la Cámara para seguir movilizando a su base. Los demócratas aún no saben hablar al pueblo americano del futuro. Su siguiente reto, dar con un candidato presidencial que pueda unir al país y desmonte el bucle de barbarie y miedo en el que siempre gana el más salvaje.

José María de Areilza CarvajalJosé María de Areilza CarvajalArticulista de OpiniónJosé María de Areilza Carvajal