El exilio y la disidencia en Cuba aplauden el alivio del embargo
Castro, en mangas de camisa, saluda al presidente del Parlamento chino, Wu Bangguo, el pasado día 3, en una foto de la prensa oficial | AP

El exilio y la disidencia en Cuba aplauden el alivio del embargo

MANUEL M. CASCANTE | CIUDAD DE MÉXICO
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Como muestra de su nueva política exterior y, en concreto, del impulso que pretende dar a las relaciones entre EE.UU. y Cuba, el presidente Barack Obama levantó en abril las restricciones a los viajes y telecomunicaciones, y al envío de remesas y artículos a la isla para los cubano-americanos. Pero no fue hasta este jueves cuando los departamentos del Tesoro y de Comercio publicaron en el Registro Federal las regulaciones que hacen posible las medidas.

Según la Casa Blanca, el retraso en la publicación de estas reglas obedecía a que no eran «fáciles de redactar». Pero los exiliados cubanos ya pueden visitar sin restricciones a sus familiares gastando hasta 179 dólares (unos 125 euros) diarios y destinar a cualquier compatriota paquetes con equipos electrónicos por valor de hasta 800 dólares (560 euros) y dinero de forma ilimitada. Hasta la fecha sólo estaba permitido un viaje cada tres años y el envío de alimentos y medicinas (valorados en 400 dólares: 280 euros) una vez al mes y de 1.200 dólares (840 euros) en efectivo anuales.

Según el Departamento del Tesoro, estas Regulaciones de Control de Bienes Cubanos tienen como objetivo apoyar a los cubano-americanos «en su deseo de determinar, libremente, el futuro de su país y promover un mayor contacto entre los miembros de las familias separadas».

La noticia fue acogida con satisfacción en Miami, donde se concentran los exiliados opositores al régimen de los hermanos Castro. Jorge Mas Santos, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), destaca que la puesta en vigor de estas medidas representa un «paso crítico» para una nueva política hacia Cuba que «vaya más allá de la vacía retórica del pasado». En un comunicado estima que este reglamento «establece su prioridad en los mejores intereses del pueblo» y, a su juicio, contribuye a facilitar un cambio democrático.

Para el dirigente de la FNCA, las «duras restricciones» impuestas en 2004 por la Administración Bush habían limitado «la capacidad de los cubanoamericanos de proveer asistencia crítica a sus familiares (y a los) de los prisioneros políticos y los disidentes. Los últimos cinco años hemos sido testigos de cuán contraproducentes fueron».

«Un barniz cosmético»

La aplicación de las medidas fue recibida con cierto alivio en la isla, aunque el régimen las consideró «un barniz cosmético» en su web cubadebate, informa Carmen Muñoz. Laura Pollán, una de las fundadoras de las Damas de Blanco, se enteró de la noticia a través de Radio Martí en Matanzas, donde acababa de visitar a su esposo, el preso político Héctor Maseda, en Agüica. La opositora aplaudió el paso de EE.UU., aunque es consciente de que «con ello no se va a resolver la situación» y aseguró que «quien no quiere quitar el verdadero bloqueo es el régimen, al que no le conviene que el pueblo tenga acceso a la comunicación». Sobre las remesas dijo que «sabemos que es una inyección para este Gobierno moribundo, pero el pueblo las necesita».

Desde Pinar del Río, el director de la revista digital «Convivencia», Dagoberto Valdés, se mostró partidario de «todas las medidas que puedan favorecer la comunicación de los cubanos con el resto del mundo». El disidente consideró además que «favorecen la apertura de las mentes de los cubanos, que estamos aislados por el sistema, el apoyo de nuestros hermanos del exilio y el fortalecimiento de la sociedad civil».