Michael Cohen, a la salida de un hotel en Nueva York - Reuters / Vídeo: El ex abogado de Trump ha admitido al FBI que usó dinero de la campaña electoral para silenciar a las amantes del Presidente

Trump acusa a su exabogado de «inventar historias» para rebajar su condena

Michael Cohen ha reconocido que actuó «en coordinación» y «bajo la dirección» de Trump para «influir en la elección» cuando pagó de forma ilegal a dos mujeres que tuvieron romances con el entonces candidato

Nueva YorkActualizado:

Michael Cohen, abogado personal de Donald Trump y hombre de su confianza para los asuntos más sórdidos, acaba de poner al presidente de Estados Unidos en el mayor aprieto legal desde que llegó a la Casa Blanca. Cohen se declaró culpable este martes de varios delitos en un juzgado de Nueva York. Pero, sobre todo, implicó a Trump en dos de ellos: los pagos ilegales a dos mujeres poco antes de las elecciones presidenciales de 2016 con el objetivo de silenciarlas y que no perjudicaran su candidatura.

Cohen reconoció su culpabilidad en los ocho cargos a los que se enfrentaba: cinco son de evasión fiscal, uno de fraude bancario y dos de financiación electoral ilegal. En estos dos últimos es en los que implica al presidente de EE.UU. Aseguró en sede judicial que «en coordinación y bajo la dirección de un candidato al gobierno federal» trabajó junto a una compañía mediática para pagar a un persona y evitar que difundiera información dañina para el candidato. En una segunda ocasión, trabajó «en coordinación» con el mismo candidato para otro pago a otra persona. El candidato solo podía ser su jefe, Donald Trump. «Participé de esta conducta, que por mi parte tuvo lugar en Manhattan, con el motivo principal de influir en la elección».

«La "Justicia" tomó un caso de impuestos de hace 12 años, entre otras cosas, aplicó una tremenda presión sobre él (Paul Manafort, su exjefe de campaña) y al revés que Michael Cohen, rehusó 'derrumbarse' -inventar historias para lograr un 'pacto», afirmó Trump en un mensaje en su cuenta de Twitter.

Cohen habla de forma inequívoca de los casos de Karen McDougal y Stephanie Cliffords. La primera es una ex modelo de la revista ‘Playboy’, que recibió 150.000 dólares en agosto de 2016 por parte de AMI, la editora del tabloide semanal ’The National Enquirer’, para comprar los derechos sobre la historia de su romance con Trump; el objetivo, orquestado por Trump con la ayuda de Cohen, era que no se publicara nada. La segunda es una estrella del porno, conocida como Stormy Daniels, a la que Cohen pagó 130.000 dólares en octubre del mismo año para comprar su silencio. Durante meses, Trump y su equipo han cambiado las versiones sobre ese pago: Trump, que ha negado esos romances, pasó de no saber nada a reconocer, a través de sus abogados, que se había hecho un pago sin su conocimiento.

La versión de Cohen le coloca en el centro de unos pagos ilegales que suponen dos delitos de financiación electoral: contribución corporativa ilegal y contribución excesiva, ya que se considera que ambos pagos tenían como objetivo beneficiar a la campaña de Trump.

La declaración de culpabilidad de Cohen le permitirá enfrentarse a una pena reducida. Podría haber sido de unos doce años de cárcel, y probablemente se quede en un rango de entre 46 y 63 meses. Pero deja a Trump en una posición complicada, como no dudó en reconocer Lanny Davis, el abogado de Cohen. Aseguró que su cliente dijo «bajo juramento que Donald Trump le instruyó a que cometiera un delito mediante pagos a dos mujeres con el propósito principal de influir una elección. Si esos pagos son un crimen para Michael Cohen, ¿no lo serán también para Donald Trump?»

Rudy Giuliani, uno de los actuales abogados de Trump, insistía tras conocer la decisión de Cohen en que «no hay ninguna alegación de conducta ilegal contra el presidente en los cargos contra Cohen».

Durante mucho tiempo el equipo legal de Trump ha sospechado que el asunto de Cohen y los pagos ilegales a esas mujeres podrían tener muchas más complicaciones legales que la macroinvestigación de la trama rusa que dirige el fiscal especial Robert Mueller. En realidad, las investigaciones contra Cohen surgieron de movimientos sospechosos que encontró el equipo de Mueller y al no tener que ver con su caso -el supuesto complot de la campaña de Trump con Rusia y la supuesta obstrucción de la justicia por parte del presidente- derivó el asunto a la fiscalía del distrito Sur de Manhattan.

Pero Cohen, que ha pertenecido al círculo íntimo de Trump durante una década, podría servir de mucha ayuda a Mueller. Y Mueller -que podría pedir una reducción de la condena- podría servir de mucha ayuda a Cohen. Por eso Davis aseguraba ayer en las televisiones estadounidenses que su cliente tenía información muy interesante para el fiscal de la trama rusa. En la declaración de culpabilidad de Cohen no hay ningún acuerdo de cooperación con la justicia para ningún otro caso, pero eso podría cambiar en el futuro.

No fue el único palo legal para Trump: antes de la declaración de culpabilidad de Cohen,Paul Manafort era condenado por un jurado de Virginia por ocho cargos, sobre todo referidos a evasión fiscal. Manafort fue el director de la campaña de Trump, y ayer salió a defenderlo: «Es un buen hombre», dijo a los periodistas sobre su mano derecha en las elecciones. El veredicto «“no me implica, pero en cualquier caso es algo triste». Sobre Cohen, el verdadero problema legal, prefirió guardar silencio.