El presidente de la Comisión, Juncker
El presidente de la Comisión, Juncker - REUTERS

Europa intensifica los preparativos para un Brexit traumático

La Comisión insiste en que no renegociará el acuerdo con el nuevo primer ministro

BruselasActualizado:

La Unión Europea prefiere una retirada ordenada, pero también «asume que el Brexit sucederá el 1 de octubre», dijo ayer la portavoz de la Comisión Europea Nina Andreeva, dando por hecho que quien quiera que sea la persona que suceda a Theresa May como primer ministro del Reino Unido, será probablemente alguien favorable al divorcio sin acuerdo. En un mensaje en Twitter, Andreeva recordó que «al presidente (Juncker) le gustaba mucho trabajar con la primera ministra May y, como ya ha dicho, la considera una mujer de coraje hacia la que tiene un gran respeto. Del mismo modo, respetará y establecerá unas buenas relaciones de trabajo con quien vaya a ser el próximo primer ministro».

En Bruselas se han acostumbrado desde el inicio de las negociaciones a un comportamiento errático por parte de Londres. Antes que la propia May ya habían dimitido tres ministros-negociadores y la posición de la Unión Europea ha sido siempre la misma, la de mantener sus posiciones y sus objetivos esenciales, lo que significa que no se reabrirá el Tratado de Retirada tal como fue pactado para esa desconexión y que se considera la mejor fórmula para hacer que se minimicen los daños para ambas orillas del Canal. Algunos medios británicos decían ayer que May ha sido más víctima de esta intransigencia europea que de sus propios correligionarios conservadores y que este tratamiento sería una especie de «castigo» a los británicos. La respuesta ha sido siempre que son los británicos los que han decidido irse, algo que tendrá consecuencias inevitables.

Casi todos los dirigentes europeos han preferido comentar esta noticia con monosílabos o frases hechas, casi como si se tratase de un funeral. La excepción han sido las cuatro palabras del presidente francés, Emmanuel Macron, en un comunicado en el que decía que «es demasiado pronto para especular sobre las consecuencias de esta decisión», pero que, pase lo que pase, «los principios de la Unión Europea seguirán aplicándose con el objetivo de garantizar su buen funcionamiento, lo que requiere que la situación se clarifique cuanto antes».

Y mientras tanto, lo que la Comisión Europea va a hacer será precisamente prepararse para ese Brexit brusco y desordenado, que va a poner a prueba muchos mecanismos administrativos y económicos. También se preparan para una batalla legal con el Reino Unido en la defensa de los derechos de los ciudadanos europeos que viven en el Reino Unido y, por supuesto, en la reclamación de los 45.000 millones de euros que los británicos tienen que pagar a la UE para completar todos los compromisos económicos que ha contraido siendo miembro.

El martes se reúnen los jefes de Estado o de Gobierno en un consejo extraordinario sin el Reino Unido para empezar a discutir el paquete de nombramientos de las instituciones europeas en las que ya no tienen nada que opinar los británicos. La dimisión de May va a añadir un punto de discusión.