El secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat
El secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat - REUTERS

Trump cierra la delegación palestina en Washington y amenaza a la Corte Penal Internacional

Estados Unidos sale en defensa de su socio israelí y se protege ante una posible investigación sobre crímines de guerra en Afganistán

Corresponsal en WashingtonActualizado:

Dos pájaros de un tiro. La administración Trump ha anunciado el cierre de la oficina de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), en Washington DC, que ejerce las funciones de Embajada de los palestinos en el país, y de paso advirtió a la Corte Penal Internacional que tomará represalias contra sus jueces tanto si inicia una investigación de los posibles crímenes israelíes denunciados por Palestina como si lo hace con ciudadanos estadounidenses.

El anuncio lo hizo oficial a media mañana (tarde en España) el Departamento de Estado y los motivos los desarrolló posteriormente el asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump, John Bolton, en un conferencia. La razón esgrimida en el comunicado de la portavoz Heather Nauert, es que la OLP "no ha dado los pasos para avanzar en el comienzo de unas negociaciones directas y serias con Israel". Además, añade que los líderes de la OLP "han condenado el plan de paz de Estados Unidos sin todavía haberlo visto".

Lo que los palestinos han visto desde que Donald Trump accediera a la Casa Blanca es que la Embajada estadounidense en Israel se trasladó de Tel Aviv a Jerusalén coincidiendo con el Día de la Independencia de Israel. En agosto, que Estados Unidos dejaba de financiar a la UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina, de la que los estadounidenses eran los principales aportadores. La semana pasada, que varios hospitales de Jerusalén Este perderán 25 millones de dólares en ayudas americanas. Y como celebración del Año Nuevo judío, el cierre de la delegación palestina en Washington DC, abierta en 1994.

A pesar de ello, tanto en el comunicado de Nauert como en el discurso de John Bolton, el Gobierno asegura que Estados Unidos sigue comprometido con un proceso de paz negociado. Bolton añadió un detalle: "Estados Unidos apoyará siempre a nuestro amigo y aliado, Israel".

En conversación con ABC, Husam Zomlot, líder de la delegación palestina en Estados Unidos, calificó el conjunto de decisiones de la administración Trump como de "amenaza para la humanidad, el internacionalismo y la ley internacional". Sobre el cierre de la oficina palestina en Washington DC, Zomlot cree que pretende aplacar "el creciente cambio de opinión sobre Palestina de la opinión pública de Estados Unidos", y añade que "este movimiento confirma nuestra posición de no cooperar con sus supuestos esfuerzos de paz, que buscan liquidar nuestros derechos".

Zomlot admite que rechazan un plan que no han visto, porque "lo único que hemos visto es un acto tras otro de implementación de los deseos de Israel", incluida la decisión de "quitar Jerusalén de la mesa [de negociación], el asunto de los refugiados, el desmantelamiento de UNRWA, el silencio sobre las colonias y su apoyo a la expansión ilegal de las mismas, así como la desconexión de Gaza del resto de Palestina". El representante palestino concluía asegurando que "todo lo que hemos visto hasta ahora va contra el consenso internacional".

Una de las razones que esgrime Estados Unidos para represaliar a los palestinos es su intención de acudir a la Corte Penal Internacional para denunciar a Israel. Bolton aprovechó su comparecencia para amenazar a esta institución no solo en defensa de Israel sino de los propios Estados Unidos, que temen que la posible apertura de una investigación sobre Afganistán acaba afectando a militares estadounidenses. "Prohibiremos la entrada al país de sus jueces y fiscales, sancionaremos sus fondos en el sistema financiero de los Estados Unidos y los enjuiciaremos en nuestro sistema penal". Otra estaca del Gobierno de Trump en el cuerpo de un organismo multinacional.