Cartel de publicidad del Ejértcito alemán frente a la fábrica de Ford en Colonia
Cartel de publicidad del Ejértcito alemán frente a la fábrica de Ford en Colonia - AFP

«¿Está en paro? ¡Únase al Ejército alemán!»

Las fuerzas armadas germanas acuden a las puertas de Ford y Volkswagen para reclutar a desempleados

BerlínActualizado:

Se trata de un juego de palabras. El ejército alemán ha publicado una campaña, buscando reclutas, jugando con la destrucción de empleo en el sector automovilístico e invitando a las víctimas laborales a sumarse a sus filas. “Job fort?”, comienza el anuncio publicado en el diario de Colonia Express, cambiando solo la letra final de la marca Ford. “Jetzt Job fürs Volk Wagen”, continua la segunda parte, que se podría traducir por “trabaja ahora para el carro del pueblo”, o “haz algo realmente importante”, con solo una letra menos que el nombre del fabricante Volkswagen. Frente a la fábrica de Ford en Colonia, en un gran panel publicitario, ha sido insertado el mismo anuncio en gran formato. A los comités de empresa de ambas firmas no les ha hecho ni pizca de gracia la ocurrencia y se han quejado ante el Ministerio de Defensa. “Es absolutamente inapropiado e irrespetuoso”, ha sea quejado Martin Hennig, el presidente del comité de empresa de Ford Europa. “Explota el destino de los trabajadores con fines publicitarios y de manera estúpida”, dice desde la fábrica que está a punto de eliminar 5.400 empleos entre despidos y jubilaciones anticipadas. “La publicidad tiene que ser ciertamente traviesa”, ha añadido un portavoz del comité de empresa de Volkswagen, empresa que reducirá 7.000 empleos en los próximos cinco años, “pero esta es imprudente”.

“Es macabro”, ha ido un paso más allá el especialista en Defensa del partido Los Verdes, Tobías Lindner, “la ministra von der Leyen debería pedir inmediatamente disculpas a los empleados y por supuesto retirar los anuncios”. El Partido Liberal (FDP), sin embargo, defiende la campaña. “Es poco convencional, refrescante, diferente y semidivertido”, ha declarado Marie-Agnes Strack-Zimmermann, “no insulta a nadie, sino que valora las habilidades de los empleados y no es justo que se queje quien está al frente de una campaña masiva de despidos”. Un portavoz del ejército alemán ha aclarado que “La Bundeswehr no pretende ofender a nadie, sino ofrecer a las personas afectadas por esos recortes laborales una perspectiva profesional de futuro con el uniforme o en nuestra sección civil, en las que hay miles de puestos libres”.

Hace ya años que el ejército alemán creó su propio departamento para atraer personal joven y con nuevas ideas. Después de la bancarrota de Air Berlín, por ejemplo, ya publicó grandes carteles en los que sugería a las tripulaciones de cabina un futuro de uniforme, como medio de llegar a los jóvenes en un contexto en el que comunicarse con ellos es cada día más difícil para el citado departamento. El Partido Socialdemócrata (SPD) de Berlín, sin ir más lejos, ha prohibido la presencia de jóvenes oficiales del ejército en los colegios, a los que acudían como muchas empresas a promocionar las posibilidades laborales que tienen que ofrecer. El gobierno de la ciudad-estado considera que se trataba de “propaganda miliar” y ha introducido en la Ley de Educación de Berlín el pasaje: "Está prohibido que las organizaciones militares presten servicios en las escuelas de Berlín anunciando o promocionando empleos en el sector militar". Incluso desde las propias filas del SPD ha recibido críticas, como las de Ralf Stegner, vicepresidente del partido y que ha descrito la medida en Twitter como "completamente fuera de juego". "Para mí, está claro: la Bundeswehr es un ejército parlamentario y, por lo tanto, por supuesto, debe tener acceso a las escuelas", ha escrito.

El presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble, ha criticado esa prohibición, defendiendo un “sólido anclaje del ejército en nuestra sociedad democrática, de la que forma parte y asegurando que “todos aquellos que desempeñen sus importantes funciones como ciudadanos uniformados contarán con el pleno apoyo del Parlamento alemán”. La ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, que no ha entrado en la polémica, sí viene subrayando desde hace tiempo que el ejército germano se enfrenta al mismo problema que la mayoría de las empresas alemanas y europeas, la necesidad de reclutar personal joven y altamente cualificado. Lo que busca hoy un ejército son programadores e ingenieros informáticos, personal que hable fluidamente varios idiomas, dispuesto a la disciplina militar a una elevada movilidad, lo que hay que añadir la conveniencia de sumar personal femenino. Y todo esto en un país en el que la tasa de paro no llega al 5% y en el que la situación de pleno empleo técnico afecta a gran parte de su territorio. Por eso el ejército alemán se esfuerza en memorar su oferta ofreciendo el mayor número de prestaciones posible y ampliando su campo de búsqueda hasta adentrarse en terrenos inexplorados. Por primera vez en cien años, por ejemplo, la Bundeswehr ha ampliado los servicios pastorales para que los soldados judíos que sirven en el ejército, contratando rabinos que se ocupen de su cuidado espiritual. El Consejo Judío de Alemania propondrá candidatos y los seleccionados podrían servir en misiones militares incluso fuera del país en misiones internacionales.