Josep Borrell, cuando era presidente del Parlamento Europeo, con Mahmud Abás, el presidente palestino
Josep Borrell, cuando era presidente del Parlamento Europeo, con Mahmud Abás, el presidente palestino - EPA

España sopesa reconocer a Palestina como Estado independiente aunque no haya consenso europeo

Según el diario «Haaretz», las reticencias a dar ese paso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se deben al temor de que Israel apoye al movimiento secesionista en Cataluña

Corresponsal en JerusalénActualizado:

Josep Borrell prepara el camino para que España se sume a la lista de países que reconocen de forma oficial el Estado Palestino. El ministro de Exteriores español anunció que «el tema palestino está sobre la mesa» y sus palabras tuvieron un impacto directo en Tierra Santa. Borrell apostó por poner en marcha «un intenso» proceso de consulta en la Unión Europea para tratar de lograr un consenso, pero ante la previsible falta de unidad anunció la disposición de España a dar este paso de forma unilateral. El ministro español reactiva un proceso que ya tenía abierto el anterior Ejecutivo y que ha sacado a la luz el malestar en una parte de la política española por la posición que adoptó Israel respecto a las reivindicaciones independentistas de Cataluña. A diferencia de los palestinos, que emitieron un comunicado similar al de Francia en el que se pedía respeto a la Constitución, el Estado judío optó por el silencio para «no interferir en un tema doméstico».

La lectura sobre el anuncio de Borrell fue distinta a los dos lados del muro. En la oficina de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Ramala, recibieron con los brazos abiertos la decisión española, «pero lo que hace falta es que ahora se convierta en realidad y se dé ese paso de forma definitiva», señala Ashraf Jatib, uno de los portavoces del organismo. Los palestinos son conscientes de que no se logrará un consenso en el seno de la UE, donde países como Alemania o Italia no están dispuestos a dar este paso, pero confían en que «España ejerza el papel de líder y abra camino para que otros sigan su ejemplo».

El primero en la lista es Francia, donde se encuentra de visita oficial el presidente Mahmud Abas. Consultado por el tema de Cataluña, Jatib prefiere no mezclar una cosa con la otra y confiesa que «no fue una sorpresa el silencio de Israel porque la fragmentación es una de las herramientas que más emplea en política exterior, tanto a nivel regional, como mundial. Cuanto más débiles sean los países, mejor para ellos». En la OLP también recuerdan que «dentro de España el reconocimiento de Palestina es un tema que goza de un gran favor popular y este Gobierno parece dispuesto a dar el paso».

«No cambiará nada»

El exportavoz israelí del ministro de Exteriores, Yigal Palmor, recibió con sorpresa el anuncio de Borrell porque «no es nuevo en política y sabe que este reconocimiento no hará avanzar la negociación para la búsqueda de paz. Es un paso que solo dará satisfacción a los palestinos y les servirá como éxito de propaganda, pero no cambiará nada a nivel práctico». El diplomático considera que «todo es fruto de la presión interna que tiene el actual Gobierno por parte de sus socios» y defiende la postura israelí respecto a Cataluña porque «nunca buscamos interferir en los asuntos domésticos de otros países».

Si Borrell sigue adelante con el plan, España se sumará a una lista de países europeos entre los que se encuentran Suecia, Polonia, República Checa, Hungría, Rumanía, Malta, Chipre, Eslovaquia y Rumanía. Hasta ahora la posición española, como la del Reino Unido o Francia, era la de esperar a que concluyera el proceso de paz entre las dos partes antes de reconocer el Estado Palestino. El problema es que el proceso lleva muerto varios años y nada parece que lo vaya a reavivar. Por otro lado, los países europeos no ocultan su malestar con las últimas decisiones de Donald Trump, como el traslado de su Embajada a Jerusalén, y buscan desmarcarse de la línea impuesta por Washington, totalmente alineada con el Gobierno de Benyamin Netanyahu.