Un escándalo sexual deja en la cuneta al aspirante republicano al Senado por Ilinois

«No he quebrantado ninguna ley, ningún voto matrimonial, ni ninguno de los Diez Mandamientos», proclamó Jack Ryan, de 44 años, banquero y profesor

ALFONSO ARMADA. CORRESPONSAL/
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NUEVA YORK. Jack Ryan, de 44 años, un banquero reconvertido en profesor, anunció el viernes que abandonaba la carrera para senador por el Partido Republicano en Illinois, un Estado clave en las elecciones parciales que se celebran en noviembre. Ryan tiró la toalla ante el escándalo que se desató al descubrirse que había intentado obligar a su ex esposa, la actriz Jeri Ryan, a que mantuvieran relaciones sexuales en público en clubes eróticos de París y Nueva York.

«Está claro para mí que no se iba a poder celebrar un vigoroso debate de ideas si yo seguía en la carrera electoral. Lo que ha ocurrido, por el contrario, ha sido una brutal y barriobajera campaña, el tipo de campaña que ha ahuyentado a tantos votantes, el tipo de política que yo me niego a practicar», declaró con amargura al anunciar su retirada un Ryan que comparte nombre y apellido con el agente secreto de varias novelas de Tom Clancy, pero cuya vida era menos azarosa. Al menos hasta que, a requerimiento del Chicago Tribune y una emisora de televisión local, un juez rompió el sello de confidencialidad y los entresijos del divorcio entre Ryan y su esposa salieron a la luz y se convirtieron en comidilla de tabloides y humoristas de los programas nocturnos de televisión, que se cebaron haciendo chistes sobre el nuevo significado de la palabra familia para el partido de George W. Bush, empeñado en la defensa de los valores más tradicionales.

En la guerra que hace cuatro años libraron para hacerse con la custodia de su hijo, que hoy tiene 9 años, Jeri Ryan acusó a su marido de haber intentado obligarla en varias ocasiones a que tuvieran relaciones sexuales delante de desconocidos en clubes de alterne e intercambio de París y Nueva York. La noche del jueves, Ryan todavía insistía en que nada le haría abandonar una campaña para el Senado en la que partía como favorito para sustituir al también republicano Peter G. Fitzgerald, que ha decidido no optar a un segundo mandato. «No he quebrantado ninguna ley, ningún voto matrimonial, ni ninguno de los Diez Mandamientos», proclamó el todavía candidato en una de las muchas entrevistas que concedió a la televisión.

Su rival demócrata, beneficiado

El principal beneficiado por la caída de Ryan será el aspirante demócrata a hacerse con un escaño clave que puede acabar llevando a un cambio de mayoría en el Senado. El demócrata Barack Obama mostró su compasión por el calvario sufrido por su contrincante: «Lo siento por él. Lo que ha tenido que pasar en los últimos tres días creo que es algo que no le desearía a nadie». Los republicanos necesitan ahora buscar a un candidato de emergencia al que dar a conocer y que sea capaz de atraer fondos o cuente con dinero para lanzar su imagen.

El multimillonario Jim Oberweis, que quedó justo detrás del aspirante Jack Ryan en las primarias, perdió apoyo por sus declaraciones contra los inmigrantes.