Escándalo en Colombia por el rápido enriquecimiento de los hijos de Uribe

Compran terrenos de poco valor que, tras la mediación de altos cargos, se convierten en zona franca. El presidente sólo dice que no está de acuerdo con sus negocios

ALEJANDRA DE VENGOECHEA | BOGOTÁ
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Hace siete años, cuando asumió el poder Álvaro Uribe Vélez, el presidente colombiano más popular de la última década, llegó de la mano de su mujer Lina, una filósofa desinteresada en el poder, y de sus hijos, Tomás y Jerónimo. Recién salidos de la universidad, los dos muchachos tenían claros y muy publicitados objetivos en la vida: no querían emular a su padre en la política, les gustaban las mujeres bellas -uno de ellos está casado con una de las más cotizadas modelos en Colombia- y querían aportar su grano de arena al país creando empleo y nacionalismo. Fundaron Salvarte, una tienda de artesanías de buen gusto y calidad, y tenían su stand en diferentes centros comerciales y en la terminal internacional del aeropuerto El Dorado de Bogotá.

Hasta aquí todo era anécdota. Se sabía que Uribe, un abogado de férrea disciplina a punto de lanzarse a su tercer mandato, los había educado con mano dura y que los muchachos poco a poco iban construyendo empresa. Hace un par de semanas, sin embargo, el periodista Daniel Coronell, director del informativo de televisión Noticias Uno, publicó una columna de opinión de dos páginas en la que, con documentos probatorios en mano, mostró cómo los hermanos Uribe compraron unos terrenos y, tras terminar favorecidos por cinco subalternos de su padre, entre ellos dos ministros, crearon una zona franca.

«Sin mover un dedo, ni derramar una gota de sudor por su trabajo, los empresarios Tomás y Jerónimo Uribe pasaron de ser socios de un peladero valorado en 16.000 dólares a socios de una zona franca valorada en 1.5 millones de dólares», escribió la columnista Claudia López.

Uribe, quien suele reaccionar con encono cuando se meten con su familia, sólo dijo que no estaba de acuerdo con los negocios de sus hijos. Los hijos, por su parte, esgrimieron tener «derecho a trabajar» y dijeron que los ataques «venían de un rival político de mi papá, que ha tildado a mi familia de narcotraficante, paramilitar y corrupta».

El ministro de Hacienda

Pero ayer el escándalo creció después de que Coronell, en una segunda columna publicada en la revista «Semana», demostrara cómo el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, concedió la zona franca a solicitud de una empresa inexistente que se instituyó solo seis meses después con los hijos del presidente.

El escándalo es tal en Colombia que para el próximo 12 de mayo los hijos del presidente, el periodista y otros involucrados estarán citados en el Congreso. «Si el presidente sabía que los hijos estaban en el negocio, ¿por qué no le advirtió a sus funcionarios? Y si los funcionarios del despacho presidencial no sabían ¿por qué no averiguaron a quiénes favorecían?», se preguntó el senador Jorge Enrique Robledo, uno de los participantes en el debate.