Seguidores de Imamoglu celebran la victoria por segunda vez del candadidato opositor
Seguidores de Imamoglu celebran la victoria por segunda vez del candadidato opositor - AFP

Erdogan minimiza la victoria de la oposición en Estambul para seguir al mando

El principal partido kurdo, el HDP, pidió a los suyos que votara al opositor Imamoglu

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El partido del presidente de Turquía, Recep Tayip Erdogan, sufrió el domingo un duro revés frente al candadito de la oposición Ekrem Imamoglu, que logró alzarse con la victoria en las elecciones a la alcaldía de Estambul por segunda vez, y con un notable aumento de votos a su favor. Durante las primeras elecciones a la alcaldía, anuladas por orden de Erdogan, Imamoglu batió por apenas 13.000 votos al candidato del presidente, Binali Yildirim. El domingo, su victoria fue arrolladora, con una diferencia de 800.000 votos, según los resultados provisionales.

Tras esa derrota, el partido de Erdogan se enfrenta a una situación difícil. El presidente necesita adoptar una estrategia que le permita salir adelante de este atolladero. La pérdida de Estambul es un fracaso histórico. Su formación gobernaba la capital económica y cultura del país desde hacía 25 años.

Una situación difícil

El partido islamista conservador Justicia y Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco) de Erdogan sigue siendo el más popular a nivel nacional, pero se enfrenta a varios desafíos durante estos meses, como la difícil situación económica. La inflación alcanza el 20%, la libra turca perdió un 30% de su valor durante el último año y el desempleo ha aumentado. Con ese contexto, la anulación de las primeras elecciones para la alcaldía de Estambul, celebradas el 31 de marzo, permitió a Imamoglu presentarse como la víctima de una injusticia. En algunas semanas, pasó de tener el estatus de un alcalde de perfil gris de un ayuntamiento de la periferia a convertirse en una figura política de importancia.

Por primera vez, Erdogan ha tenido que adoptar una actitud a la defensiva, declaró Soner Cagaptay, del Washington Institute of Near East Policy, a AFP: «Imamoglu era el que imponía la agenda mediática y Erdogan, el que reaccionaba», ha explicado.

Los electores kurdos, cansados de una represión brutal contra los opositores y militantes desde 2016, jugaron un papel fundamental, según los observadores. El principal partido prokurdo HDP pidió abiertamente el domingo el voto para Imamoglu. Su bandera podía verse en las numerosas manifestaciones de alegría que siguieron a su elección.

Perder la capital económica y cultural del país, donde viven 15 millones de personas, es un revés durísimo para el presidente. «Quien tiene Estambul, tiene Turquía», acostumbra a decir a él mismo, demostrando que sus inquietudes tienen fundamento.

«El estado mayor del AKP va a intentar probablemente relativizar las consecuencias de estas elecciones y comportarse como si no hubiera tenido importancia», valora Berk Esen, profesor asociado de la Universidad de Bilkent, en Ankara, a AFP. Pero la derrota puede debilitar a Erdogan, y reforzar las viejas disidencias, animando a los que dudan de si mantener o no su fidelidad a lanzar su propio movimiento y pasar a la acción. Es el caso del ex primer ministro Ahmet Davutoglu y del expresidente Abdullah Gül.

Quitarle peso

La derrota del domingo resulta aún más humillante porque Erdogan pudo movilizar todos los recursos del Estado gracias «al control que tiene sobre las instituciones, los medios y lus tribunales, además de las autoridades electorales», subraya Cagaptay.

Sin embargo, resulta demasiado pronto para decir si esta derrota marca el principio del fin para Erdogan, que continúa siendo, de lejos, el político más popular de Turquía. Él mismo ha minimizado la importancia de las elecciones, un resultado «simbólico», en sus palabras.