Entregan a la Justicia argentina fotografías inéditas de desaparecidos en los «vuelos de la muerte»
Un equipo de antropólogos forenses trabaja en una fosa común de la dictadura militar hallada en la provincia de Tucumán - afp

Entregan a la Justicia argentina fotografías inéditas de desaparecidos en los «vuelos de la muerte»

Las 150 imágenes, algunas brutales y con signos de tortura, han estado 32 años en poder de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

corresponsal en buenos aires Actualizado:

El horror de la dictadura argentina (1976-83) vuelve a salir a flote. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) entregó este jueves a la Justicia cerca de centenar y medio de fotografías de detenidos desaparecidos, arrojados al mar cuando aún tenían vida. El «paquete» de imágenes, algunas brutales y con signos visibles de tortura, estuvo archivado durante 32 años.

El juez federal Sergio Torres, utilizará el material en el marco de la denominada «mega causa» de la Esma (Escuela Mecánica de la Armada), un instituto de formación militar considerado el mayor centro clandestino de exterminio del régimen.

La carpeta contiene instantáneas de 130 cadáveres hallados en las costas uruguayas entre 1976 y 1979. Algunos cuerpos aparecen maniatados, con quemaduras, desmembrados y hasta con monedas y documentos argentinos. Las fotografías vienen acompañadas de informes de forenses.

Una mujer tenía la «zona pubiana, anal y perianal destrozada con objetos punzantes»

En algunos casos, como el de una mujer, se advierte, «fractura de muñecas, como si hubiera estado colgada de ellas; quemaduras en ambas manos: derrame sanguíneo interno provocado por la rotura de vértebras», así como «zona pubiana, anal y perianal destrozada con objetos punzantes».

Los diarios «Clarín» y «La Nación» dan cuenta pormenorizada de todo el material. El perito que redactó este último informe del cuerpo de la señora, hallado en la playa uruguaya de Floresta, añade: «Dos intentos míos de calificar el caso como violación y homicidio fueron descalificados».

En el colmo del surrealismo trágico, el hombre observa que la información y el hallazgo del cadáver, «muy cuidado y con las uñas pintadas», se hizo público dando pie a «versiones novelescas». La más audaz apuntaba a que la difunta «frecuentaba lugares nocturnos y estaba vinculada a una banda de narcotraficantes».

La urgencia del régimen militar argentino por cumplir su plan sistemático de desaparición de personas, le llevó a quemar cuerpos en «parrillas» de determinados centros clandestinos como la Esma, pero el cúmulo de personas a exterminar les desbordaba.

En ese contexto idearon los denominados «vuelos de la muerte». Los aviones despegaban con los desaparecidos bajo efecto de los narcóticos y, en vuelo rasante para que no los detectaran los radares uruguayos, los arrojaron primero al Río de La Plata y después al mar.

El ex marino Adolfo Scilingo confesó al juez Baltasar Garzón su participación en esos vuelos y fue condenado por crímenes de lesa humanidad a 1.084 años de prisión.

La Comisión Interamericana, organismo dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA), clasificó los documentos bajo el epígrafe «Observation in loco». Los recibió, de forma anónima, durante una inspección realizaba en 1979 previa «invitación» del ex general Rafael Videla.

Treinta mil desaparecidos

Las presiones internacionales forzaron al régimen a intentar demostrar al mundo que aquí no había detenidos desaparecidos. El informe de la Conadep (Comisión de Desaparición de Personas) realizado durante el Gobierno de Raúl Alfonsín (1983-89) y su posterior revisión contabilizó más de quince mil desapariciones.

Organismos no gubernamentales y el Gobierno del matrimonio Kirchner incorporaron un prólogo al informe de la Conadep donde, sin ofrecer casos nuevos, dan como oficial la cifra de treinta mil desaparecidos.

Entre las víctimas del régimen se encontraban guerrilleros, civiles, sacerdotes, niños y bebés arrebatados a sus madres y entregados en adopciones falsas, a familias afines a la dictadura.