Alice Weidel, Alexander Gauland y Joerg Meuthen, de AfD, el pasado septiembre de 2017
Alice Weidel, Alexander Gauland y Joerg Meuthen, de AfD, el pasado septiembre de 2017 - Reuters

Las encuestas registran una caída del apoyo a Alternativa para Alemania

El partido derechista pasa en dos meses del 15 al 11% de respaldo

Corresponsal en BerlínActualizado:

Es el segundo mes consecutivo en que la encuesta Forsa registra una disminución de votos para Alternativa para Alemania (AfD). Si en noviembre el partido antiextranjeros y antieuropeo mantenía un apoyo incluso por encima del 15% -22% en alguno de los Bundesländer orientales-, el último sondeo realizado anota solamente un 11% a escala federal.

Ante las europeas de mayo, la propuesta de «Dexit», la salida de Alemania que propone AfD y para la que cuenta con una hoja de ruta que establece la desconexión en un plazo de cinco años a partir de su aplicación, parece haber asustado al electorado alemán, que en el último sondeo Forsa le concede solamente un 10% de los votos.

El acontecimiento que parece haber marcado un punto de inflexión es el congreso celebrado por la CDU en Hamburgo, en el que el partido de centro derecha dejó organizada la sucesión de Angela Merkel y en el que la nueva presidenta de la formación política y probable próxima candidata electoral, Annegret Kramp-Karrenbauer, esbozó un reposicionamiento que mantiene el mismo nivel de europeísmo que el de su antecesora pero que restringe levemente su política en materia de inmigración y refugiados, aunque siempre desde el respeto a la Constitución alemana y a la protección de los Derechos Humanos.

En realidad ha sido Merkel y su gobierno de gran coalición quienes han dado los primeros pasos en ese repliegue. Solo en 2018, Alemania ha denegado un 35% de las peticiones de asilo tramitadas y otro 30% no se concretó debido a que los solicitantes fueron devueltos a otro país europeo.

El presidente de la Oficina Federal de Migración y Refugiados, Hans-Eckhard Sommer, trabaja en la ampliación del plazo actual de tres años de que disponen las autoridades para revisar las concesiones de asilo y revocarlas en caso necesario. Sommer está dispuesto a revisar unos 750.000 casos.

Estas cifras están lejos de alcanzar las promesas electorales de AfD, que desea repatriar sin miramientos la totalidad de refugiados, incluidos los alrededor de 500.000 sirios que hay en Alemania argumentando que el peligro para ellos ya ha pasado porque la guerra en su país está a punto de terminar, pero responden aun apolítica bastante más restrictiva que la aplicada en 2015 y 2016.

Además del reposicionamiento de la CDU, el propio comportamiento de AfD en el día a día de la vida democrática alemana está comenzando a decepcionar a sus posibles votantes. Para empezar, una escisión capitaneada por el líder regional de Sajonia Anhalt, André Poggenburg, ha comenzado a restar votantes y amenaza con partir el voto de protesta y ultraderecha en Sajonia, Turingia y Brandemburgo, el este de Alemania.

A eso hay que añadir las constantes salidas del tiesto de los políticos de AfD. El último escándalo lo ha protagonizado el grupo parlamentario bávaro, cuyos diputados abandonaron la cámara regional durante un homenaje a las víctimas del Holocausto. La presidenta de la Comunidad Israelí en Múnich, Charlotte Knobloch, había reprochado al partido que «desprecia nuestros valores, minimiza los crímenes de los nacionalsocialistas y tiene contactos con la extrema derecha, basando su política en el odio y la discriminación, lo que lo sitúa fuera de nuestra constitución democrática». Argumentando que protestaban contra esas declaraciones, los diputados de AfD no presenciaron el acto institucional.

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, es uno de los miembros del Gobierno que más activamente ha venido luchando contra el ascenso de AfD. Considera textualmente que se trata de una «amenaza con resquebrajar la cultura del recuerdo en Alemania». «Los que nacen hoy están tan lejos de la noche de los cristales rotos como yo de la época de Bismark. Tenemos que lograr que nuestra cultura del recuerdo se convierta en una cultura del conocimiento y lograr que el conocimiento histórico sea útil para el presente», ha firmado el pasado fin de semana, señalando que según encuestas recientes un 40% de los jóvenes alemanes aseguran no saber «casi nada» sobre el Holocausto.

El factor del medio ambiente

Pero sin duda son las acciones que surgen de la sociedad civil las que están poniendo en cuestión la imagen de AfD. El teatro Staatsschauspiel de Dresde acaba de estrenar la obra «Das blaue Wunder» (El milagro azul), que hace alusión a una conocida expresión en alemán sobre milagros que esconden desagradable sorpresas y que se basa en pasajes del programa electoral y citas de dirigentes del partido, ilustrando de manera grotesca las posibles consecuencias de su hipotética toma del poder.

Y el pasado viernes miles de estudiantes de Berlín se manifestaron ante la Cancillería de Merkel, exigiendo un rápido abandono del carbón, una opción energética que solamente defiende en voz alta AfD. De hecho las cuestiones medioambientales están haciendo más daño a AfD que las cuestiones relacionadas con Europa o los refugiados. Según esta última encuesta Forsa, la CDU sigue en el primer puesto con el 32%, el Partido Socialdemócrata (SPD) pierde un punto más, hasta el 14%, y Los Verdes consolidan suposición de segunda fuerza política en Alemania con el 20% de los votos