Una encuesta para el Foro Económico de Davos alerta sobre el pesimismo mundial

La encuesta «La voz de la gente» de Gallup, realizada a través de 43.000 entrevistas en 51 países, refleja el estado de opinión de más de mil millones de personas

BERLÍN. RAMIRO VILLAPADIERNA, CORRESPONSAL
Actualizado:

El mundo contempla el futuro peor y más inseguro que el presente, según una encuesta anticipatoria de la cita anual del World Economic Forum en Davos, preparada por Gallup y que dice representar el estado de opinión de más de mil millones de personas en todo el orbe.

La encuesta «La voz de la gente», realizada a través de 43.000 entrevistas en 51 países y calificada como «única» por el secretario general de Gallup International, parece validar el lema de la próxima reunión de Davos, «Asociarse para la Seguridad y la Prosperidad», dado que los resultados reflejan una relación percibida entre ambos, tan estrecha que a veces es imaginada. Allí donde la seguridad se ha percibido como disminuida, también la sensación de prosperidad decrece aunque esto no sea cierto. Las primeras extrapolaciones del estudio sugieren por ejemplo que en el mundo occidental una amplia mayoría siente que la prosperidad de su país ha disminuído en la última década, aunque al tiempo entienda que la suya propia ha aumentado.

«Panorama sombrío»

Medio mundo percibe que el planeta es hoy menos seguro y la próxima generación vivirá aún con menor seguridad, lo que el copresidente del WEF, José María Figueres, califica como «panorama sombrío (...) existen signos de cambio» pero o son frágiles o «la gente aún no los percibe». En Europa occidental, por ejemplo, la sensación de inseguridad se eleva a a dos tercios de la población (64 por ciento), aunque no se ha padecido directamente conflictos o terrorismo internacional.

Contrariamente en Estados Unidos, involucrado en ambos, la inseguridad ha crecido pero afecta sólo a un 47 por ciento de la población. Regiones que emergen de turbulencias, como Afganistán, Pakistán, India, Kenia, Georgia o los Balcanes, ven también el futuro con más seguridad y hacen extensivo su optimismo a la sensación de prosperidad. África y Oriente Próximo reflejan asimismo un ligero optimismo, tanto en seguridad como en prosperidad, aunque la encuesta se realizó entre noviembre y diciembre, antes de la captura de Sadam Husein en Irak.

En Europa Occidental incide en la incertidumbre la percepción de que la población envejece y ni se remedia ni tal vez las pensiones alcancen a todos, preocupación que coincide con una ansiedad similar en países que envejecen como Japón y Corea del Sur. Pero el optimismo económico es ligeramente mayor entre los europeos que no se han incorporado al euro (británicos, noruegos, daneses) que entre los que poseen ya una moneda única, pese a la creciente fortaleza mostrada por el euro el último año.

En Europa, la mayor desconfianza en el futuro se da en un país hasta ahora envidiado por su estabilidad y prosperidad como Suiza, seguido por Alemania que ve con ansiedad los recortes en su afamado estado del bienestar. Los pobres resultados económicos en regiones como Suramérica, Japón o las economías emergentes de Europa Central y del Este parecen tener un efecto desproporcionado sobre la falta de confianza y el pesimismo en todos los frentes de sus poblaciones. De modo interesante, en EE.UU. la media es más optimista que el ciudadano mundial promedio; casi la mitad de la población se siente más próspera que hace diez años y un 40 por ciento siente su seguridad como «buena».

Todo ello refleja que las variables de seguridad, prosperidad y estabilidad se ven imbricadas en las respuestas de la gente, que acusan incertidumbre cuando sienten que una falla. Los resultados, concluye Gallup, sugieren que los «individuos sienten que tienen muy poca incidencia personal sobre los factores económicos, políticos y sociales», y esperan que sus gobiernos se ocupen de proporcionarles la «base de estabilidad que les permita ocuparse de su propio bienestar». El responsable de Gallup en Zürich, Meril James, admite que el informe muestra «un pesimismo, pero también el camino hacia delante y qué problemas quiere ver resueltos la gente».