El forense argentino Osvaldo Hugo Raffo
El forense argentino Osvaldo Hugo Raffo

Encuentran sin vida al forense argentino que dijo que Alberto Nisman fue asesinado

El cuerpo de Raffo fue hallado acostado en la bañera, boca arriba, vestido con una bata negra y un pantalón corto

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Hablaba el idioma de los muertos. Entendía lo que le decían los cadáveres, y, a sus 87 años, no se le conocían errores de diagnóstico. Osvaldo Raffo fue el primer médico forense en afirmar que al ex fiscal especial de la causa AMIA, Alberto Nisman, le asesinaron con un disparo en la sien. Raffo, en una escena que podría tener similitudes, apareció muerto en la bañera con una bala en la cabeza. Dejó dos notas escritas con su firma donde asegura que se trataba de un suicido al no poder soportar más los dolores de la enfermedad que padecía.

Raffo dejó en una segunda carta, sobre la mesa de la cocina, instrucciones para Silvia Kakibiec, la mujer que le asistía. En la misma, le instaba a dar la alarma para que no descubriera sola la escena de su propia muerte. De acuerdo a los infomes policiales, el experto se habría quitado la vida con un revólver calibre 38. El hombre estaba y vivía solo en su vivienda de la localidad de San Martín, en la provincia de Buenos Aires. Según los mismos informes, la casa se encontraba en orden y no había signos de violencia ni indicios que hicieran pensar que había habido otras personas. No obstante, y con los antecedentes de la muerte de Nisman, se organizó un cordón de seguridad alrededor de la casa para evitar que se contaminara la escena.

Osvaldo Raffo fue el elegido por la exmujer de Alberto Nisman y actual juez, Sandra Arroyo Salgado, como titular del equipo forense que investigó la muerte del hombre que estaba a cargo de descifrar y arrojar luz sobre el atentado a la sede de la asociación israelí, AMIA, que dejó un saldo de 86 muertos y decenas de heridos.

Los resultados del informe de Raffo resultaron contradictorios con los de los peritos del Estado. Estos atribuyeron el deceso de Nisman a un suicidio mientras Raffo y sus colegas, el doctor Julio Alberto Ravioli y el licenciado Daniel Alejandro Salcedo,rechazaron de plano esa hipótesis. «El análisis del lugar del hecho, así como de las evidencias físicas del escenario de esta muerte violenta, descartan la posibilidad que el hecho sea accidental. Por los mismos motivos expuestos se descarta la probabilidad de la hipótesis en modalidad Sucida», redactaron tras la muerte de Nisman en enero del 2015. Un par de años más tarde, un informe minucioso de la Gendarmería argentina coincidiría con el suyo.

Guillermo Raffo realizó más de veinte mil autopsias. Muchas de ellas fueron de casos polémicos en Argentina (María Marta García Belsunce, Nora Dalmasi, Angeles Rawson…), pero el de Nisman cruzó todas las fronteras del planeta. El hombre que había acusado a la por entonces presidenta de Argentina, Cristina Fernández, de ser la cabecilla de una organización ilícita para canjear favores comerciales con Irán a cambio de impunidad para los presuntos terroristas que hicieron volar el edificio de la AMIA, fue descubierto, tendido en un charco de sangre en el suelo del cuarto de baño con una bala en la cabeza. Hoy, oficialmente, se considera que fue un asesinato.