Restos recupeados del Airbus 320 de la compañía EgyptAir
Restos recupeados del Airbus 320 de la compañía EgyptAir

Encuentran restos de explosivos en las víctimas del vuelo París-Cairo estrellado en el Mediterráneo

Murieron los 66 ocupantes del aparato que se precipitó sobre el mar el mayo pasado

Ningun grupo terrorista ha reivindicado el incidente

EL CAIRO Actualizado: Guardar
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Investigadores egipcios han encontrado trazas de explosivos en los cuerpos de los pasajeros del vuelo MS804 de EgyptAir, que se precipitó el pasado 19 de mayo sobre el Mediterráneo con 66 personas a bordo, según ha informado el Ministerio de Aviación Civil egipcio. El avión, un Airbus 320 de la aerolínea nacional egipcia, cubría la ruta París-Cairo y se estrelló a unos 280 kilómetros de la costa egipcia.

«Se han hallado muestras de material explosivo en algunos restos humanos de las víctimas del incidente», ha concluido un breve comunicado de la comisión de investigación de las causas del siniestro, recogido por el periódico local Al Ahram. No se han ofrecido más detalles acerca del tipo de explosivo encontrado, y el Ministerio ha anunciado que se comenzará una investigación criminal derivada a la fiscalía egipcia.

El Airbus 320 salió del aeropuerto Charles de Gaulle la madrugada del 19 de mayo con destino El Cairo. A las 02:45 hora local, ya dentro del espacio aéreo egipcio, los controladores perdieron toda señal del aparato, que finalmente se estrelló en el mar tras descender desde 22.000 pies y dar dos giros bruscos. No hubo supervivientes. En los días que siguieron al accidente, las autoridades egipcias apuntaron a un atentado terrorista, «más probable» que un fallo técnico, aunque no se descartó la posibilidad de un accidente. Las últimas comunicaciones del avión enviadas por el sistema ACARS recogen la presencia de humo en uno de los lavabos del aparato, así como cortocircuitos en el compartimento de aviónica. Archivos de audio recuperados de unas deterioradas cajas negras señalan también la presencia de fuego a bordo. Estos reportes apuntaban a un posible fallo eléctrico, aunque no se descartaba la posibilidad de un atentado: el pequeño tamaño de los restos de las víctimas –entre ellos 15 franceses– que tuvieron que ser recogidos en una veintena de bolsas trasladadas a la morgue de El Cairo, así como el metal socarrado de la parte delantera del fuselaje del aparato, que «fue sometido a altas temperaturas», dejaba abierta esa posibilidad.

Investigadores del Instituto de Investigación Criminal francés (IRCGN), que participan en la pesquisas del incidente, ya anunciaron con anterioridad en declaraciones a la prensa francesa la presencia de trazas del explosivo TNT en los restos del Airbus 320, aunque no pudieron aclarar su origen pues, según señalaron oficiales del equipo de investigación al rotativo francés Le Figaro, su contraparte egipcia no les permitió efectuar un análisis más detallado. La presencia de TNT no implicaba necesariamente un atentado, advirtieron entonces desde la investigación, especialmente ante la falta de reivindicación por ningún grupo terrorista. A día de hoy, ningún grupo terrorista se ha atribuido el incidente.

La desaparición del MS804 tuvo lugar menos de un año después de que una explosión a bordo derribara sobre la Península del Sinaí (este de Egipto) un avión cargado de turistas rusos matando a 224 personas, acción que reivindicó la rama local de los yihadistas del autodenominado Estado Islámico. Según publicó el grupo terrorista en su revista “Dabiq”, los yihadistas habrían logrado introducir una bomba –una lata de Shweeps Gold y un rudimentario detonador- en la cabina de pasajeros, lo que sugería o un fallo en la seguridad del aeropuerto de Sharm El Sheij desde donde partió el vuelo o colaboración interna. Meses más tarde, y con todavía la investigación en marcha, el presidente egipcio Abdelfatah Al Sisi admitió que se trataba de un atentado terrorista. Desde entonces, Rusia cortó sus rutas aéreas con el país norteafricano, gran dependiente del turismo, que no termina de sobreponerse de la crisis que sufre desde 2011.