EMPRESARIOS SOCIALES: LÍDERES PARA EL SIGLO XXI

KLAUS SCHWAB, Fundador y presidente del Foro Económico Mundial o Foro de Davos
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Hace treinta y tres años fundé el Foro Económico Mundial (FEM) con el propósito de construir una comunidad de líderes empresariales que busquen soluciones conjuntas para los desafíos a escala macroeconómica y geopolítica. A medida que el FEM fue evolucionando a lo largo de los años invitamos a líderes políticos, así como a representantes de los medios de comunicación, para que dieran su contribución en nuestras discusiones y ampliaran nuestras perspectivas.

Con el reciente surgimiento de miles de organizaciones de ciudadanos, se ha creado un nuevo contexto político global, caracterizado por la existencia de medios más cooperativos para establecer relaciones entre el Estado, los actores del mercado y esas organizaciones. El FEM ha dado la bienvenida a la presencia de fuertes organizaciones del sector civil, dado que ellas están inextricablemente vinculadas al modo de gobernar democrático y al desarrollo sostenible.

Como sucede cada año, la participación de representantes del sector ciudadano se incrementa en la reunión anual de Davos. Actualmente, el Foro se ha empeñado en mejorar la situación internacional mediante la creación de un marco no partidista e independiente que permita a los líderes mundiales aplicarse a resolver las cuestiones globales de modo cooperativo.

El Foro, por naturaleza, opera a una escala macro. A lo largo de los años ha quedado más que evidente que el progreso depende de una cooperación en alto grado entre quienes toman decisiones a nivel global. También que se requiere un diferente tipo de líder, uno que ha contribuido a la transformación social mediante la aplicación de técnicas empresariales para enfrentarse a una amplia serie de desafíos sociales a escala local. Esos líderes son llamados «empresarios sociales».

De modo similar a los empresarios comerciales, los «empresarios sociales» combinan innovaciones e iniciativa para crear valor. Pero el valor que ellos buscan generar es fundamentalmente social. Los «empresarios sociales» entran en escena allí donde los mercados han fracasado en repartir bienes y servicios públicos, particularmente a quienes no pueden pagarlos.

Muhammad Yunus es el empresario social más conocido del mundo. Treinta años atrás, era profesor de economía en su nativa Bangladesh. Se sintió impulsado a convencer a los Bancos para conceder préstamos a la gente más pobre de su país. Pensaron que estaba loco. Los pobres no tienen garantías, prestarles dinero es un disparate, dado que no pueden pagar, le dijeron. Pero Yunus, impertérrito, decidió comenzar con un Banco para los pobres. El primer préstamo que hizo fue de cerca de treinta dólares. Con ese préstamo, sin ayuda alguna, comenzó a revolucionar las tradicionales políticas bancarias y a desarrollar el concepto del microcrédito. Actualmente, el microcrédito es importante incluso en las principales instituciones bancarias. Yunus cambió para siempre el mito de que prestar dinero a los pobres es una inversión de alto riesgo.

Vera Cordeiro era una pediatra en el Hospital da Lagoa en Río de Janeiro. Día a día ella veía a los mismos niños atrapados en el ciclo de pobreza y enfermedad que eran readmitidos en el hospital. Entonces, en 1991, fundó Renascer para dar a las familias, especialmente a las madres, preparación laboral, mejoras para sus viviendas, apoyo psicológico y nutricional, servicios de guardería y medicamentos.

El Foro Económico Mundial usa su influencia para atraer la atención de los gobiernos y del mundo de negocios de modo que las soluciones válidas para una aplicación más amplia logradas por los empresarios sociales puedan ser reproducidas, mejoradas y extendidas. Los empresarios sociales son los héroes y las heroínas del siglo XXI. Su perseverancia, ingeniosidad y persecución de metas nobles establecen nuevos patrones de valores, esperanza e inspiración para todos nosotros.