«Yo quise eliminar a Castro»
Félix Rodríguez, en la sede de la Brigada 2506. en la «Little Havana» de Miami - ESTEBAN VILLAREJO

«Yo quise eliminar a Castro»

Félix Rodríguez, histórico anticastrista, relata cómo la Brigada 2506 preparó la invasión de Playa Girón

enviado especial a miami Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

En su tarjeta personal se presenta como «Retired Central Intelligence Agency». Es Félix Rodríguez Mendigutía, histórico anticastrista y ex agente de la CIA, quien nos recibe en la sede de la Brigada 2506, en la calle 9 de la Little Havana de Miami que sirve de punto de encuentro de los aproximados mil brigadistas todavía vivos que participaron, hace 50 años, en el desembarco de Bahía de Cochinos. Esta casa-museo es para Fidel Castro la «gusanera de todas las gusaneras».

Uno de sus compañeros nos lo presenta también como «el hombre que atrapó al Che en Bolivia». Efectivamente, saca una fotografía y ahí está Mendigutía junto a los despojos del Che recién arrestado: «Cuando lo apresamos en 1967 tuve sentimientos encontrados. Oí barbaridades de él, y de sus asesinatos. Pero en el fondo, al ver aquel guiñapo, sin botas, pordiosero... como ser humano sentí pena... pero hoy hablaremos de Bahía de Cochinos», aclara.

¿Qué falló en la operación militar? «El presidente Kennedy que accedió a la presidencia en enero de ese año no tenía experiencia. Además, estuvo fatalmente asesorado y por eso cambió todo». Para el presidente de la Brigada 2506, Kennedy y «sus promesas incumplidas» siguen siendo los culpables del fiasco de la invasión de playa Girón.

«Con Eisenhower teníamos el plan de alentar una guerra de guerrillas en la sierra Escambray; después la CIA lo desestimó para optar directamente por la toma de Trinidad, una ciudad muy anticastrista. Este era un buen plan pero no contó con el apoyo de los asesores de Kennedy pues hubiera evidenciado la clara participación de EE.UU. en una invasión con tanques y aviación. Después pecaron de ingenuidad al elegir playa Girón, en la Ciénaga de Zapata, un lugar más alejado de núcleos urbanos... ».

Rodríguez Mendigutía fue reclutado en 1960 por la CIA cuando se encontraba en la Universidad de Miami. Se trasladó a uno de los campamentos en Guatemala donde se gestaba el asalto a Cuba. «Me ofrecí voluntario para eliminar físicamente a Fidel Castro. Me dieron entrenamiento y con un rifle de mira telescópica nos internamos en Cuba. Tras tres tentativas fallidas, desestimaron el plan». Entre enero y febrero de 1961, Fidel nunca se puso a tiro.

Tras considerar que «eliminar» a Castro no era una opción viable, los preparativos de la invasión de la isla se aceleraron. Rodríguez Mendigutía formó parte de «un equipo gris», formado por brigadistas que se infiltraron días antes a la invasión para alentar el levantamiento contra Fidel.

Promesas incumplidas

La Administración Kennedy sólo autorizó bombardeos el 15 de abril; la «promesa» de una segunda operación de la aviación estadounidense nunca llegó. A las tres de la madrugada del 17 de abril unos 1.500 anticastristas tomaron cabeza de playa en Girón. Sin embargo, en apenas 72 horas, Fidel Castro aplastó la invasión: 115 hombres de la Brigada 2506 fallecieron, 1.189 fueron capturados. En el bando castrista murieron 176 combatientes. Bahía de Cochinos supuso a la postre la reafirmación de Fidel Castro en el poder que el dictador resumió con euforia: «¡No pueden perdonarnos que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos!», aseveró durante la contienda.

¿Tienen los Castro las horas contadas? «Están pasando una situación muy difícil por la crisis. Los Castro están desesperados, ya dijeron que estaban a punto de precipitarse al abismo, de ahí las medidas que han tenido que adoptar. Por ello, hoy más que nunca, la presión internacional debe perseverar para evitar que Cuba derive hacia un modelo a la China», asevera Rodríguez. Cuenta recuerdos de juventud en torno a la mesa familiar en la finca que su familia tenía en Sancti Spiritus. «Mi abuela hacía de figura patriarcal. Ya no hay familia que valga para los cubanos tan desperdigados aquí y allí, hasta eso se han cargado los Castro».