Seguidores del opositor Muharrem Ince, durante el mitin final de su campaña en Turquía - Reuters

Elecciones TurquíaLos rivales de Erdogan buscan forzar una segunda vuelta electoral

El líder islamista trata de revalidar en las elecciones turcas sus 16 años de hegemonía

Enviado especial a EstambulActualizado:

Los turcos acuden a las urnas para elegir presidente y parlamento, una cita electoral que se celebra en estado de emergencia y en la que el país se juega la entrega del poder absoluto a Recep Tayyip Erdogan. El líder islamista, de 64 años, quiere superar una etapa más en su hoja de ruta para ser mandatario con poderes plenos y aspira a demostrar a los suyos que la pírrica victoria en el referéndum del año pasado fue algo puntual.

Su apuesta por cambiar la Constitución para convertir Turquía en un sistema presidencialista obtuvo el 51% de apoyo en aquella consulta y a partir de este domingo aspira a ser la persona que lidere la implementación de los cambios, pero para ello necesita repetir victoria en un clima de euforia entre los opositores por los mítines multitudinarios encabezados por Moharram Ince, candidato a presidente del socialdemócrata y kemalista Partido Republicano del Pueblo (CHP).

Si en anteriores comicios «la guerra contra el terror» de Daesh o el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) centraron el debate, esta vez es la grave crisis económica la prioridad por la caída libre de la lira y la fuerte inflación. Hay seis candidatos a la presidencia que participan en tres grandes bloques. Erdogan lidera la Alianza del Pueblo, formada por el Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP) y el ultranacionalista Movimiento de Acción Nacionalista (MHP).

Ince se ha erigido en la principal voz de la Alianza de la Nación, coalición de cuatro partidos muy diferentes, desde islamistas a socialdemócratas, que han acordado respaldarle si llega a una segunda vuelta con Erdogan. Los kurdos del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), que tienen a su candidato Selahattin Demirtas en prisión, desde donde ha hecho la campaña a través de redes sociales, también estarán con Ince para acabar con la era Erdogan. Este escenario solo se producirá si ninguno de los candidatos obtiene hoy más de 50% de los votos, un escenario posible según los últimos sondeos, que dejan al actual presidente al borde del 46%.

Erdogan, 16 años en el poder

Tras 16 años en el poder, Erdogan llega a las elecciones «lleno de desconfianza hacia todo el mundo, con sensación de tener mucho poder, pero de ser vulnerable a la vez. Él diseñó toda esta hoja de ruta y ahora el tiro le puede salir por la culata. Todo o nada», opina Eduard Soler Lecha, investigador del Cidob de Barcelona, que alerta de «la escalada de tensión que espera al país en caso de ir a segunda vuelta».

Los colegios abren sus puertas a las 8.00, pero votantes como Murat Kayaoglu estarán allí desde las 4.00 «para evitar cualquier tipo de fraude. No nos podemos fiar, porque seguro que intentan manipular el resultado». Viste camiseta del Besiktas y participa en el mitin final de Ince en la zona asiática de Estambul. Le acompaña un grupo de amigos, todos con camisetas de sus equipos, ya que «el futuro presidente nos pidió que acudiéramos vestidos así para mostrar unidad entre las aficiones».

La rivalidad entre los equipos de Estambul es límite e imágenes de este tipo «solo son posibles gracias a gente como Ince, que apuesta por buscar puntos de unión entre los turcos y no de fractura», apunta Ilhan Argundam, con la gorra del Galatasaray y que tras escuchar al líder opositor afirma que «sueña» con la victoria. Entre la masa humana hay mucha camiseta futbolera, pero cuesta encontrar mujeres que respeten el hiyab. Es la cara más laica de un país que, sobre el papel, sigue siendo una república laica, pero en el que Erdogan ha acelerado la islamización de calles e instituciones a lo largo de sus mandatos.

Fraude y represión

Las dudas sobre la posibilidad de celebrar un proceso limpio en Turquía arrancan desde la propia campaña, en la que el líder islamista ha sido el rostro omnipresente en unos medios que están casi todos bajo control gubernamental. La oposición apenas tiene espacio y Reporteros Sin Fronteras (RSF) denuncia que, al amparo del estado de emergencia, «la situación es crítica para los medios ya que se han cerrado más de 150 y más de un centenar de periodistas están en prisión, un récord mundial».

La Policía turca ha detenido además en las últimas horas a 47 personas en una operación dirigida contra supuestos infiltrados del clérigo Fetulá Gulen, acusado por Ankara de orquestar el fallido golpe militar hace dos años. Desde 2016, las autoridades han detenido a 160.000 personas y despedido a casi el mismo número de empleados estatales desde el intento de golpe, según datos de la oficina de derechos humanos de la ONU. Muchos de los votantes de Ince depositarán su papeleta más como un intento de acabar con esta situación comandada por Erdogan, que por su apoyo a un candidato que hace soñar con el final de un líder islamista intocable hasta el momento.