Las elecciones legislativas ponen hoy fin al sueño sionista y bíblico del Gran Israel

Nadie duda de la victoria del Kadima de Olmert, con Sharón en coma, pero sí de la coalición que tendrá que formar sea cuál sea el resultado en las urnas

Actualizado:

JUAN CIERCO. CORRESPONSAL

JERUSALÉN. Nunca en la convulsa historia de Israel se ha celebrado un referéndum. La derecha israelí y los colonos judíos se empeñaron en ello con la evacuación de Gaza de este pasado verano pero Ariel Sharón, sabía más el zorro por sabio que por viejo, no quiso ni oír hablar de esa trampa con efectos retardados.

Pues bien, con el primer ministro israelí en coma profundo, con Hamás al otro lado del muro ilegal, con Irán cerca de desarrollar sin vuelta atrás su programa nuclear, ha llegado la hora de que se celebre, bajo el paraguas de unas elecciones legislativas anticipadas, un particular referéndum sobre el fin del sueño sionista, y a la par bíblico, del Gran Israel.

Y es que los comicios que hoy se desarrollan en este país no son sino un referéndum sobre la pasada evacuación de la Franja de Gaza y sobre el futuro desmantelamiento de las colonias judías más aisladas de Cisjordania (los principales bloques de asentamientos serían anexionados a Israel, incluido el de Ariel, bien adentrado ya en esa Palestina que no existe, incapaz de formar un Estado ya imposible por su nula continuidad y contigüidad territorial).

Sin esas tierras ocupadas junto al Mediterráneo, sin ese territorio ocupado en el corazón de las llamadas Judea y Samaria, ese sueño nada inocente del Gran Israel, por el que tanta sangre se ha vertido en las últimas décadas, quedará apolillado en el baúl de los recuerdos.

Presión demográfica y terrorismo

«Casi 40 años después de la Guerra de los Seis Días, la mayoría de israelíes se ha dado cuenta de que nada bueno puede resultar de la ocupación. La mayoría ha llegado a esa conclusión bajo la influencia de la amenaza demográfica y de la presión del terrorismo. ¡Qué pena que se percate de lo dura y equivocada que era esa vía cuando otros sugirieron llegar a una separación de los palestinos a través de un acuerdo! La amenaza árabe ha logrado lo que no consiguió en cuatro décadas la izquierda israelí». Así explicaba ayer en el diario Haaretz el periodista y analista, Tom Seguev, su particular punto de vista sobre unas elecciones reconvertidas en referéndum por la fuerza de los hechos consumados.

Para eso, para evacuar a 90.000 de los 240.000 colonos de la más remota Cisjordania, además de elegir por supuesto a sus próximos representantes legislativos y ejecutivos en la decimoséptima Knesset (Parlamento), están convocados hoy a las urnas, entre las siete de la mañana y las diez de la noche, cinco millones de electores, representantes de un puzzle imposible de encajar entre piezas rusas y etíopes; ashkenazíes y sefardíes; ortodoxas y laicas; árabes-israelíes y sabras; pacifistas y colonos...

Previsiones de los sondeos

El Kadima, el partido creado por Sharón semanas antes de caer en coma, se perfila como seguro ganador de los comicios. Los sondeos le dan entre 34 y 40 escaños, frente a los 21 del Partido Laborista de Amir Peretz; los 14 del Likud de Benjamín Netanyahu (el Likud de «Arik» obtuvo en la pasada cita con las urnas, 38), y la decena larga de los ultranacionalistas de Israel Beitenu del emigrante ruso, Avigdor Lieberman, y de los ultraortodoxos del Shas.

Se teme la abstención, después de la campaña electoral más aburrida de la historia de Israel; se teme la desmotivación ante la gran ventaja que atesora el Kadima, según las encuestas; se teme a las propias encuestas, no demasiado fiables por sus constantes contradicciones, que podría ofrecer como resultado otro rompecabezas tan difícil de ensamblar, en forma de coalición de Gobierno, como la propia sociedad israelí; y se teme, por supuesto, la posibilidad de un gran atentado del Yihad Islámico, del FPLP o de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa (Hamás sigue anclado en su tregua de más de un año ya).

Medidas de seguridad

Las medidas de seguridad son, como siempre, extremas. Más de 22.000 policías movilizados; el Ejército a pie de urna; los Territorios Ocupados Palestinos tan clausurados como es habitual cada vez que se celebra una festividad o un acontecimiento político o social judío; la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, entre paréntesis hasta nueva orden para evitar incidentes. Israel, en estado de alerta, un estado en el que se ha encontrado por desgracia con demasiada frecuencia en el último lustro.