El presidente Trump, ayer con Mike Pence, rurante una rueda de prensa
El presidente Trump, ayer con Mike Pence, rurante una rueda de prensa - REUTERS

ELECCIONES LEGISLATIVAS EE.UU.Trump avisa a los demócratas que no negociará nada si lo investigan

Los republicanos pierden en las elecciones legislativas el control de la Cámara de Representantes, aunque amplían su mayoría en el Senado

WASHINGTONActualizado:

No ha tardado Donald Trump en adaptarse a la nueva realidad política de Estados Unidos. Menos de doce horas después de que los demócratas lograran la mayoría en una de las dos cámaras del Capitolio, el presidente compareció ayer desde la Casa Blanca para ofrecer acuerdos a la oposición. «Podemos lograr muchas cosas juntos», dijo el presidente, que a su vez advirtió en contra de cualquier investigación parlamentaria sobre él o sus finanzas.

Las elecciones parciales del martes ofrecieron un resultado dividido, que permitió tanto a demócratas como a republicanos declararse vencedores. Los primeros recobraron el control de la Cámara de Representantes y los segundos ampliaron su mayoría en el Senado. El Capitolio queda en situación de bicefalia, como ya estuvo bajo Barack Obama entre 2010 y 2014. La demócrata Nancy Pelosi se postula de nuevo a presidenta de la Cámara, un puesto de gran poder y segundo en la línea de sucesión del presidente.

El martes por la noche, antes incluso de que se contaran los votos en su distrito, el de San Francisco, Pelosi compareció desde Washington para ofrecer pactos al presidente. Trump respondió ayer: «Agradezco que Nancy quiera generar consensos y unidad», dijo el presidente, quien fue más lejos: le propuso a la diputada los votos republicanos necesarios para presidir la Cámara en caso de que encuentre oposición en su propio partido.

Se trata de una jugada menos generosa de lo que parece. Entre 2006 y 2010 Pelosi fue una presidenta de la Cámara —un puesto similar al de primer ministro, que controla la actividad legislativa— divisiva y criticada. Los últimos sondeos le conceden un índice de popularidad muy por debajo del del presidente, un 28% frente al 42%. En realidad, a Trump le interesa que la oposición contra él la lidere alguien sin futuro político como Pelosi, que tiene 79 años y lleva en el Capitolio desde 1987.

No a una investigación

A pesar de que Trump detalló todos los apartados en los que espera colaborar con la oposición a partir de ahora —sobre todo la oferta demócrata de consensuar un plan nacional de inversión en infraestructuras— trazó una línea roja: no permitirá que el Congreso le investigue. «Si se lanzan por esa pendiente, vamos a acabar bloqueando el Gobierno. Ellos nos investigarán a nosotros, nosotros les investigaremos a ellos. Y yo me conozco mejor en ese juego que ellos», dijo Trump.

Inmediatamente después de que el presidente acabara su rueda de prensa, tensa como siempre con la prensa, Pelosi le dio la respuesta desde el Capitolio. «En el pasado los dos partidos hemos sido capaces de trabajar juntos, sobre todo en un asunto tan poco divisivo como es mejorar las infraestructuras», dijo la diputada, cuya candidatura a presidir la Cámara se votará en el inicio de la nueva legislatura, en enero.

En general, los demócratas lograron una muy ajustada victoria en las elecciones del martes. Ganaron 26 escaños de la Cámara por estados que en 2016 votaron a Trump, como Michigan, Pensilvania, Florida y Virginia. Perdieron, sin embargo, senadores demócratas en estados conservadores como Indiana, Misuri y Dakota del Norte, derrotados tras la oposición del partido al ingreso en el Tribunal Supremo del juez conservador Brett Kavanaugh, acusado de agresión sexual.

Aunque durante la campaña Trump defendió que las elecciones parciales del martes eran un referendo sobre su gestión y participó en 30 mítines en dos meses para demostrarlo, ayer quiso marcar distancias respecto a los perdedores en su partido. Hubo candidatos republicanos en estados de mayoría demócrata que no quisieron hacer campaña con él, como Mia Love de Nueva York o Barbara Comstock de Virginia. «Creo que podrían haber ganado, pero no quisieron tener nada que ver conmigo. No es que las culpe, pero han perdido y por bastante», dijo el presidente. «Es lo que sucede cuando te distancias de nosotros y nuestros valores».

Desde ahora, Trump trabaja en su reelección en las presidenciales de 2020. Ayer confirmó que será candidato, e incluso pidió improvisadamente en la rueda de prensa a su vicepresidente, Mike Pence, que le acompañe de nuevo en las papeletas. En esa estrategia será un activo importante contar con tantos éxitos negociadores con la oposición como le sea posible. Al fin y al cabo es autor de un libro titulado ‹El arte del pacto›.