El Ejército chileno se despliega para restaurar el orden y distribuir ayuda
CARMEN DE CARLOS Los saqueadores de estos grandes almacenes de Concepción luego los prendieron fuego

El Ejército chileno se despliega para restaurar el orden y distribuir ayuda

| SANTIAGO DE CHILE
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Apenas dos horas después de que la presidenta chilena Michelle Bachelet anunciara en la tarde del domingo que las regiones de Maule y Bío- Bío, las más afectadas por el terremoto, estarían bajo «estado de excepción por catástrofe», las puertas de varios regimientos de Santiago se abrieron para que miles de militares emprendieran viaje al sur en una larga caravana de vehículos blindados y camiones para el transporte de tropas.

Unos 10.000 soldados están desplegados desde ayer en las dos zonas, donde habitan casi tres millones de personas y donde se concentran la mayoría de los más de 700 muertos por el seísmo.

En Talca, capital regional del Maule, instaló su puesto de mando el general de brigada Bosco Pesse, jefe de la II División del Ejército con sede en Santiago, quien coordinó de inmediato con la gobernadora provincial, María Elena Villagrán, la distribución de agua y raciones que trasladaron los militares desde la capital. Pesse descartó el toque de queda en la región bajo su mando.

Más al sur, la región del Bío-Bío quedó a cargo del general de división Guillermo Ramírez Chovar, jefe del comando de operaciones terrestres del Ejército, quien dispuso un toque de queda nocturno de nueve horas para frenar los saqueos a locales comerciales. «Yo les recomendaría a los delincuentes que no se metieran con las Fuerzas Armadas. Se va actuar con severidad, pero dentro del contexto de la ley», advirtió el jefe militar apenas llegó a la zona de catástrofe.

Los soldados comenzaron a llegar a Concepción. Numerosos efectivos militares se desplegaron por el centro de la ciudad para mantener el orden. Según informa Carmen de Carlos, El caos y la anarquía siguen aduenandose de la población pese a la presencia de los militares. Los barrios se protegen con barricadas para impedir la ola de asaltos. En la periferia de la segunda ciudad mas importante de Chile después de Santiago, bomberos y un cuerpo especial de Gendarmería ofreció instrucciones a la gente para levantar pequeñas murallas. «Fueron ellos lo que nos avisaron que se venia la turba», advierte un vecino del cerro de Lonque, a pocos minutos del centro.

Mientras se produce el despliegue militar arden unos grandes almacenes Santa Isabel y un comercio colindante llamado Polar. Las llamas amenazan con llegar a los inmuebles vecinos y extenderse por la ciudad. Los bomberos trataban de hacer un cortafuegos para impedirlo. La ausencia de agua se convirtió en un obstáculo mas a superar. Los comercios que ahora son pasto de las llamas fueron saqueados ininterrumpidamente durante los dos últimos días. Tras vaciarlos, los delincuentes provocaron el incendio.