El presidente afgano, Ashraf Ghani , charla con el representante de EE.UU., Zalmay Khalilzad
El presidente afgano, Ashraf Ghani , charla con el representante de EE.UU., Zalmay Khalilzad - EFE

EE.UU. y los talibanes llegan a un principio de acuerdo de paz

El grupo insurgente garantizaría que el país no se use como base terrorista a cambio de la salida de las tropas en Afganistán

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Los negociadores de EE.UU. y de los talibanes han llegado a un principio de acuerdo que podría sentar las bases para la paz en Afganistán, un país descosido por una guerra que se extiende casi dos décadas. El marco para la solución del conflicto pasaría por el compromiso de los talibanes a garantizar que el país no sea un refugio para grupos terroristas, lo que propiciaría la salida de las tropas estadounidenses, una vieja reclamación de los insurrectos.

«Los talibanes se han comprometido, de forma satisfactoria, para hacer lo necesario para evitar que Afganistán se convierta en una plataforma de grupos terroristas», aseguró a «The New York Times» Zalmay Khalilzad, el enviado especial de EE.UU. a Afganistán.

Khalilzad reconoció al diario neoyorquino que «hay que finalizar los detalles» del acuerdo, que, según lo dicho por ambas partes, son muchos. Lo más relevante son las concesiones que EE.UU. quiere arrancar a los talibanes para materializar la retirada de sus soldados, que lideran un contingente internacional de la OTAN que incluye presencia española: que los insurgentes declaren el alto el fuego y que se comprometan a establecer conversaciones con el Gobierno de Kabul, liderado por Ashraf Ghani.

En opinión de los talibanes, esas dos concesiones no condicionan el acuerdo sobre terrorismo y salida de tropas, algo que se ve de forma diferente por Washington, que busca un alto el fuego que dé lugar a una secuencia de negociaciones de los talibanes: primero con EE.UU. sobre los detalles de la salida de las tropas, y después con Kabul sobre el futuro político del país.

Los talibanes lo centran todo alrededor de la salida del ejército estadounidense. «Hasta que no se acuerde la retirada de las tropas extranjeras de Afganistán, el progreso en otros asuntos es imposible». El contingente que mantiene en la actualidad EE.UU. en el país suma 14.000 efectivos. El presidente del país, Donald Trump, ha repetido los llamamientos desde que llegó a la Casa Blanca de trabajar para la vuelta de los soldados, como ha ordenado recientemente con el caso de la presencia militar en Siria.

El acuerdo de mínimos se produce después de seis días de negociaciones maratonianos entre Estados Unidos y los talibanes en Qatar. Se trata del primer avance significativo para encontrar la paz en un conflicto que se acerca hacia los 18 años de vida y que se ha cobrado 45.000 vidas afganas y 2.400 víctimas estadounidenses. Es la guerra más larga en la que ha participado EE.UU. en su historia, con una duración superior a la primera y segunda guerras mundiales y a la Guerra de Corea juntas.

Gobierno de transición

Khalilzad llegó a Kabul el domingo tras las conversaciones, e informó de los progresos al Gobierno de Ghani, que recibió el acuerdo de mínimos con cautela. «Queremos la paz rápido, la queremos pronto, pero la queremos con prudencia», dijo en referencia a anteriores episodios en la historia del país, como la violencia que se desató a finales de los años ochenta tras la salida de las tropas invasoras de la Unión Soviética.

Uno de los puntos sensibles para las autoridades en Kabul es la posibilidad de que EE.UU. apoye la formación de un Gobierno de transición, que incluiría a los talibanes, para cambiar la constitución y celebrar elecciones que incluyan a los insurgentes. Ghani ha rechazado con fuerza esa posibilidad y Khalilzad ha negado que lo haya negociado con los talibanes.

Las conversaciones con los talibanes se reanudarán a finales de febrero y contarán con un invitado de excepción: Mullah Abdul Ghani Baradar, uno de los líderes que contribuyó a la formación del grupo insurrecto, y que será el negociador jefe. Una señal de que los talibanes se toman las negociaciones en serio y que ofrece algo de optimismo en unas conversaciones repletas de dificultades.