EE.UU. y Corea del Norte seguirán negociando pese al fiasco de la cumbre

Como gesto de buena voluntad, Washington y Seúl reducen sus maniobras militares conjuntas de primavera, que siempre disparaban la tensión con Pyongyang

Enviado especial a HanoiActualizado:

Aunque la cumbre entre Trump y Kim Jong-un terminó la semana pasada sin lograr siquiera un acuerdo de mínimos, y con el presidente de Estados Unidos plantando al dictador norcoreano, no se percibe sensación de fracaso en ninguna de las dos partes. Sin hurgar en sus reproches mutuos por el fiasco, la Casa Blanca y el régimen comunista de Pyongyang se han apresurado a anunciar que seguirán negociando el desarme nuclear de la península coreana.

Así lo anunció Trump en su rueda de prensa tras marcharse de improviso del encuentro el jueves y lo está confirmando la propaganda norcoreana. Tanto la agencia de noticias KCNA como la televisión estatal y el periódico «Rodong Sinmun» han dado a su pueblo una visión positiva de la cumbre, eludiendo que concluyó de forma precipitada y sin acuerdo alguno. A tenor de la KCNA, ambos dirigentes «acordaron seguir en estrecho contacto para la desnuclearización de la península coreana y el desarrollo de las relaciones entre EE.UU. y la República Democrática Popular de Corea en el futuro, continuando el diálogo productivo para resolver los asuntos discutidos en la cumbre de Hanói». Todo una indicación de que Pyongyang no cierra la puerta a la negociación.

«El presidente Kim expresó su agradecimiento a Trump por hacer esfuerzos positivos para el éxito del encuentro y sus conversaciones, prometiéndole una próxima reunión», informó el «Rodong Sinmun», altavoz del régimen. A tono con el artículo, las fotos que lo ilustran muestran a Trump y Kim todo sonrisas y dedicándose atenciones mutuas. «Fue una ocasión llena de sentido para desarrollar las relaciones entre Corea del Norte y EE.UU. hacia los intereses ambos pueblos y contribuir a la paz y seguridad de la región y el resto del mundo», glosa el periódico obviando su cruce de acusaciones por la falta de acuerdo. Curiosamente, el artículo no recoge que el ministro de Exteriores norcoreano, Ri Yong-ho, desmintió a Trump y dijo que Pyongyang no había pedido el levantamiento total de las sanciones, sino solo de las que afectan a la economía civil, a cambio de desmantelar el complejo nuclear de Yongbyon. Tampoco menciona que su viceministra Choe Son-hui, una de las principales responsables de la negociación, declaró a los medios surcoreanos que «Kim Jong-un ha perdido el interés por seguir conversando con EE.UU.« por sus «demandas irrazonables». A modo de reproche, recordó que su país lleva ya quince meses sin hacer ninguna prueba nuclear ni de misiles y todavía no ha sido recompensado por ello.

Haciéndose eco, EE.UU. y Corea del Sur han reducido sus maniobras militares masivas de primavera, denominadas «Key Resolve» y «Foal Eagle», que suelen disparar la tensión porque Pyongyang las considera un simulacro de invasión. Las nuevas, que solo durarán nueve días en lugar de un mes entero como antes, se denominan «Dong Maeng» (Alianza) y empiezan esta semana centrándose en aspectos estratégicos y operativos de los puestos de mando. «La decisión de adaptar nuestro entrenamiento refleja nuestro deseo de reducir la tensión y apoyar nuestros esfuerzos diplomáticos para lograr la completa desnuclearización de la península coreana de forma completa y verificada», anunciaron en un comunicado conjunto el Pentágono y el Ministerio de Defensa surcoreano, informa Yonhap. Al igual que hicieron con las maniobras de verano e invierno tras la primera cumbre de Trump y Kim en Singapur, dichos ejercicios militares serán acortados como gesto de buena voluntad.

Siguiendo con su mediación, un emisario del presidente surcoreano, Moon Jae-in, viajará esta semana a Washington para entrevistarse con el negociador estadounidense, Stephen Biegun. Tal y como recoge Yonhap, Lee Do-hoon, representante especial para Asuntos de Paz y Seguridad de la península coreana, intentó verse con Biegun durante la cumbre en la capital vietnamita, pero finalmente no fue posible.

«La pregunta es qué va a hacer falta para celebrar el tercer encuentro entre Trump y Kim Jong-un y qué sanciones levantará EE.UU. a cambio, por ejemplo, de un inventario nuclear norcoreano y la visita de inspecciones», analizaba en un panel de expertos paralelo a la cumbre Daniel Davis, investigador de Defense Priorities. Confiando en que Moon Jae-in siga «ayudando a desatascar este bloqueo», auguró que «hay mucho trabajo que hacer».

Para que no vuelva a ocurrir otro fracaso como el de Hanói, Kim Kwang-gil, miembro del Comité Presidencial para la Cooperación Económica con el Norte, recomendó que «las conversaciones de trabajo a nivel básico tienen que llegar a acuerdos antes de que se encuentren sus líderes». Aunque reconoció que «estamos en un bloqueo», cree que «la tendencia lógica no ha cambiado y seguirá habiendo diálogo entre EE.UU. y Corea del Norte».