Borrell y Pompeo, durante su encuentro
Borrell y Pompeo, durante su encuentro - EFE

EE.UU. presiona a España para que Repsol deje de hacer negocios con Maduro

Borrell se reúne con el jefe de la diplomacia norteamericana antes de participar en una reunión ministerial de la OTAN

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El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, le ha pedido directamente a Josep Borrell que interceda para que las empresas petroleras españolas que operan en Venezuela desistan de hacer negocios con el régimen de Nicolás Maduro, según ha confirmado el ministro de Exteriores español a la salida de un encuentro entre ambos en la sede del servicio diplomático de Estados Unidos en Washington.

«Hay empresas petrolíferas españolas que no voy a mencionar por su nombre, que están manteniendo una cierta actividad y en la medida que esa actividad pueda plantear un problema con respecto al régimen de sanciones que los americanos han establecido, naturalmente de esta cuestión sí que hemos hablado», ha dicho Borrell ante una pregunta sobre si tenía constancia de que las petroleras españolas han recibido presiones de EE.UU.

De las 94 empresas españolas registradas a 1 de abril ante la Cámara Venezolano Española de Industria y Comercio sólo Repsol figura bajo el sector industrial de «servicios relacionados con los recursos naturales».

El encuentro entre ambos ministros se ha centrado sobre todo en Venezuela, aunque también han hablado sobre Cuba. En el ojo de mira de EE.UU. se encuentra Repsol, que extrae crudo de Venezuela como pago por deuda que ha contraído con ella el régimen, falto de dinero líquido. En octubre Repsol obtuvo dos cargamentos de petróleo venezolano para refinar en España, según reveló la propia empresa entonces. Hasta ahora, el régimen había enviado el crudo a refinar en el extranjero.

En febrero, sin embargo, el gobierno norteamericano aplicó una serie de duras sanciones que suponen un embargo en la importación de crudo extraído por la petrolera estatal venezolana, PDVSA, por parte de refinerías en EE.UU. Esas exportaciones suponían hasta un 70% del dinero líquido que percibía el régimen, que ahora ha solicitado ayuda a Rusia para poder refinar el petróleo dentro de Venezuela. La semana pasada, el Kremlin envió a Maduro los químicos necesarios para ello en dos cargueros.

La semana pasada, el representante especial de EE.UU. para Venezuela, Elliott Abrams, reveló que ha tenido conversaciones con lo que describió como «empresas de petróleo y con gobiernos extranjeros, recordándoles que deberían apoyar al presidente encargado Guaidó y no al régimen. Por lo tanto no deberían comprar petróleo del régimen y darle así efectivo». Preguntado por ello, Abrams se negó a revelar qué empresas eran las contactadas y si había españolas entre ellas.

Aparte de reconocer que han hablado de las empresas españolas, Borrell no ha revelado si se ha comprometido a hacer ninguna gestión por encargo del gobierno norteamericano. El ministro español ha restado importancia a la llegada de 100 militares rusos a Venezuela —ha puesto en duda que sea una «presencia militar» verdadera— y ha insistido en que la postura española y europea es que haya elecciones en Venezuela en un futuro próximo.