Julian Assange tras ser arrestado en Londres el pasado 11 de abril
Julian Assange tras ser arrestado en Londres el pasado 11 de abril - Reuters

EE.UU. le imputa a Assange 17 delitos con una pena de hasta 170 años de cárcel

El fundador de Wikileaks cumple ya condena en Reino Unido por violar la condicional y es requerido por Suecia como sospechoso de violación

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Julian Assange ha sido imputado por 17 delitos por vulneración de la legislación contra el espionaje en Estados Unidos. La fiscalía, que representa al gobierno federal ante la corte de justicia, acusa al fundador de Wikileaks, de 47 años, de incitar a un soldado a que sustrajera información clasificada sobre el ejército y la diplomacia norteamericana con la intención de «provocar daño a EE.UU. o beneficiar a una nación extranjera», según el auto hecho público ayer.

Cada uno de los 17 delitos de vulneración de la ley contra el espionaje conlleva hasta 10 años de prisión, aunque la fiscalía aún no ha pedido condena. Assange ya había sido imputado el 6 de marzo por un delito de revelación de secretos que conlleva una pena máxima de cinco años y por el que el gobierno de EE.UU. ha pedido su extradición a Reino Unido. Este nuevo caso es mucho más ambicioso y complejo, porque la acusación puede entrar en conflicto con el derecho a la información.

En una demanda de 37 páginas, la fiscalía acusa a Assange de elaborar una lista de documentos clasificados de EE.UU. que Wikileaks quería publicar; de entrar en contacto con la soldado Chelsea Manning, entonces destinada en Irak, y de descifrar una contraseña a través de un algoritmo de uso corriente conocido como ‘hash’. Estas acciones son, para el departamento de Justicia, una conspiración para vulnerar la seguridad nacional de EE.UU.

Minutos después de que la fiscalía revelara los cargos, el analista estadounidense de inteligencia Edward Snowden, responsable de la mayor filtración sobre la Agencia de Seguridad Nacional y hoy acogido por Rusia, dijo en Twitter que la Casa Blanca «le ha declarado la guerra no sólo a Wikileaks, sino a toda la prensa». «Este no es un caso sólo sobre Assange, sino sobre el futuro de los medios de comunicación», añadió.

La fiscalía niega la mayor, y se ha esforzado en afirmar varias veces en el auto de acusación que Assange no es periodista. «La fiscalía se toma muy en serio el papel que tienen los periodistas en nuestra democracia, y les estamos muy agradecidos por ello. Nunca ha sido ni será política de este departamento perseguir a periodistas que hacen su trabajo, pero Julian Assange no es ningún periodista», dijo John Demmers, fiscal general adjunto para seguridad nacional. «De hecho, no hay periodista responsable que publique nombres y apellidos de personas que actúan como informantes secretos en zonas de guerra», añadió.

Es cierto que Wikileaks publicó en 2010 varias tandas de materiales clasificados, muchos de ellos sobre la guerra en Afganistán sin tachar los nombres de civiles que colaboraban con el ejército norteamericano. Por ello, el que entonces era jefe del estado mayor conjunto, almirante Mike Mullen, acusó a Assange de tener «las manos manchadas de sangre». Desde entonces, EE.UU. ha buscado juzgar a Assange, que pidió asilo al gobierno de Ecuador en 2012.

Durante siete años, Assange residió en la embajada de Ecuador en Londres, hasta que el 11 de abril de este año el gobierno del presidente Lenín Moreno le retiró el asilo. Según dijo Moreno a ABC en una entrevista, Assange había convertido la embajada en un «centro de espionaje» y había violado acuerdos de no interferencia en asuntos políticos de otras naciones que había firmado con el propio gobierno ecuatoriano.

Assange ya ha sido condenado a 50 semanas de prisión en Reino Unido por romper las condiciones de la libertad vigilada en 2012. Entonces le requería Suecia por varios delitos de agresión sexual en un caso que ya ha sido reabierto y por el que la fiscalía de ese país europeo ha vuelto a pedir su extradición.