EE.UU. comienza su salida de Siria sin un calendario claro

La retirada de Estados Unidos solo afecta de momento a su equipamiento militar

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El Ejército de EE.UU. anunció ayer que la salida de tropas estadounidenses de Siria ha comenzado. Los detalles sobre cuándo se finalizará la salida, qué pasará con los aliados estadounidenses en el país de Oriente Próximo, cómo se derrotará lo que queda de Daesh en Siria y qué ocurrirá con el vacío que dejarán las tropas americanas en la región, sin embargo, siguen en el aire.

El portavoz de la coalición militar contra Daesh, el coronel Sean Ryan, emitió un comunicado en el que anunciaba el comienzo de «nuestra salida voluntaria de Siria». De momento, la retirada del ejército estadounidense solo afecta a equipamiento militar y los militares siguen desplegados en el terreno. «Como precaución para la seguridad de nuestras operaciones, no hablaremos de calendarios específicos, localizaciones o movimientos de tropas», añadió Ryan.

El comunicado significa la primera materialización del anuncio bomba de Donald Trump del pasado 19 de diciembre, que sacudió los cimientos de la Casa Blanca. El presidente de EE.UU., en su particular estilo grandilocuente, aseguró que Daesh estaba derrotado y que ya no hacía falta más presencia de tropas en un país donde, como había dicho en alguna ocasión, los soldados estadounidenses solo encuentran «arena y muerte».

«Van a volver todos y van a volver ahora», dijo Trump en un mensaje por vídeo. «Hemos ganado». La realidad, sin embargo, se demostró una vez más diferente. La decisión intempestiva del presidente provocó la dimisión de uno de los miembros más respetados de su Gabinete, el secretario de Defensa, Jim Mattis, la salida de otros altos cargos relacionados con las operaciones en Oriente Próximo, críticas de muchos de su socios republicanos en el Congreso y la estupefacción de los aliados de EE.UU. en la región.

El anuncio de Ryan, además, corona varias semanas de afirmaciones divergentes entre los altos cargos de política exterior y el propio presidente de EE.UU. El «ahora» de Trump pronto se convirtió en un periodo de treinta días para la salida -ese plazo se cumpliría la semana que viene-, que después se extendió a unos cuatro meses para concretarla. La victoria contra los terroristas islámicos de la que Trump alardeó tampoco había sucedido: el lunes pasado, el presidente aseguró que las tropas dejarán el país «en un ritmo adecuado mientras se sigue luchando contra Daesh».

«No hay cambio de misión»

Lo decía poco después de que su asesor de seguridad nacional, John Bolton, cambiara de forma tajante el relato el pasado domingo en una visita a Israel. Bolton dijo entonces que las tropas estadounidenses se quedarían en Siria hasta que lo que queda de Daesh sea derrotado y hasta que Turquía no dé suficientes garantías de que no atacará a las milicias kurdas -aliados de EE.UU. en la lucha contra los terroristas- una vez que el contingente abandone el país. La afirmación abría la posibilidad de que la presencia de tropas se extendiera mucho más allá de lo que Trump esperaba en un principio, con el peligro de convertirla en indefinida. Ese mismo domingo, el presidente aseguraba a los reporteros en la Casa Blanca que él nunca dijo «que lo fuéramos a hacer tan rápido»; en referencia a la planeada salida en un mes de Siria.

Mientras tanto, el secretario de Estado, Mike Pompeo, intentaba esta semana poner de acuerdo todas las posiciones y tranquilizar a sus aliados en la región en una gira por nueve países de Oriente Próximo. Desde El Cairo, defendió este jueves que no había contradicciones dentro de la Casa Blanca y que todo es un invento de los medios. «No hay cambio de misión», dijo. «En Siria, EE.UU. usará la diplomacia y trabajará con nuestros aliados» para expulsar a lo que queda de Daesh y a la presencia iraní en el país.

A quien más puede incomodar los cambios de relato desde Washington es a las milicias kurdas, claves en el avance estadounidense contra Daesh en el Norte del país y cuyo futuro una vez que las tropas salgan de Siria está en el aire. Tanto Bolton como Pompeo han insistido en que arrancarán el compromiso de Turquía de no atacar a los kurdos. Una pretensión que ha enfurecido al presidente turco, Recep Tayyp Erdogan. Esta misma semana, se negó a reunirse con Bolton y criticó al alto cargo estadounidense con fuerza: «No es posible para nosotros tragarnos su mensaje».

La confusión sobre la retirada estadounidense solo alimenta los miedos sobre qué pasará en la región controlada hasta ahora por EE.UU. ante la compleja situación del país. El vacío dejado por Washington será disputado por Rusia e Irán -aliados del presidente Bashar al Assad-, por las milicias kurdas, por Turquía y por lo que quede del extremismo islámico.