Miles de manifestantes protestaron el viernes por la noche en Quito contra las medidas decretadas por el presidente, Lucio Gutiérrez. EPA

Los ecuatorianos desafían al presidente y se lanzan a la calle pese al estado de excepción

Las medidas desatan las críticas de la oposición. Los manifestantes reanudaron ayer las protestas, mientras la Policía y las FF.AA. seguían manteniéndose alejadas

ÁNGELA LÓPEZ BOCCA CORRESPONSAL/
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GUAYAQUIL. Decenas de miles de ciudadanos se lanzaron a las calles de Quito poco después de que el presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, declarara el viernes por la noche (madrugada en España) el estado de excepción en la capital y disolviera la Corte Suprema de Justicia (CSJ). El ex coronel Gutiérrez dirigió esa noche un mensaje a la nación a través de la televisión acompañado por el ministro de Gobierno, Óscar Ayerve; el canciller, Patricio Zuquilanda, y el alto mando militar para justificar su medida, debida «al grave estado de conmoción social interna» que afronta el distrito metropolitano de Quito, donde desde hace tres días miles de quiteños salen a las calles para protestar contra el régimen y a pedir la destitución de la Corte Suprema.

Aunque las Fuerzas Armadas mostraron su respaldo al jefe de Estado, tanto la oposición como el alcalde de Quito, Paco Moncayo, han denunciado las medidas y reclamado la dimisión del presidente. Moncayo, general del Ejército retirado y líder del opositor Izquierda Democrática, rechazó la aplicación del estado de emergencia y dijo que «el presidente no puede disolver la Corte. Vivimos en dictadura y este decreto desenmascara la dictadura. Llamamos a la desobediencia civil».

El estado de excepción fue respondido horas más tarde con una enorme «cacerolada» en el centro de Quito, frente al Palacio de Carondelet, sede de la Presidencia, en la que decenas de ciudadanos pidieron la salida del mandatario al grito de «Fuera Lucio, fuera». Durante toda la noche de anteayer y la madrugada de ayer la Policía se mantuvo alejada de los manifestantes y, al cierre de esta edición, no se había informado de incidentes, aunque sí de diez detenidos, según Ramiro González, prefecto de la provincia de Pichincha, donde se halla Quito.

Cientos de personas se congregaron ayer por la mañana en diferentes puntos de la capital y, como la noche anterior, los policías y los militares se mantuvieron alejados, a pesar del estado de excepción decretado. El jefe del Comando Conjunto, el vicealmirante Víctor Hugo Rosero, recordó en un mensaje leído que una serie de libertades y derechos constitucionales estaban suspendidos y apuntó que «la fuerza pública sólo actuará cuando las circunstancia así lo ameriten» y el orden público «se vea amenazado», aunque no precisó de qué manera lo harían. En uno de los principales puntos de reunión, la avenida de los Shyris, decenas de personas comenzaron a llegar antes de mediodía (17:00 gmt) con banderas del país. Una hora después eran más de seiscientos los congregados, según informa Efe.

Régimen «dictatorial»

Los quiteños, con cacerolas en mano, entre ellos mujeres y niños, han estado saliendo por la noche a la calle a protestar contra el régimen, al que califican de «dictatorial», desde que el pasado 9 de diciembre una mayoría de diputados oficialistas destituyó a la Corte Suprema y nombró a una nueva presidida por Guillermo «Pichi» Castro.

Los ánimos se han venido caldeando en los partidos de la oposición y, en especial, en algunos sectores de la capital cuando hace dos semanas Castro, amigo del ex presidente Abdalá Bucaram, dictó una providencia a favor de éste y de dos ex mandatarios, Alberto Dahik , ex vicepresidente el Gobierno de Sixto Durán Ballén, y el ex presidente Gustavo Noboa, con la que invalidó los juicios que se tramitaban en su contra y permitió que pudieran regresar desde Panamá, Costa Rica y República Dominicana, donde se encontraban como exiliados políticos.

Reacción del Congreso

Tras el decreto de estado de emergencia, por el que a los quiteños no se les permite salir a la calle a protestar y quedan suprimidos todos los derechos a la libertad de opinión y expresión, no se han hecho esperar las reacciones de la de oposición, que calificaron la medida como un acto dictatorial. Diputados de los opositores Partido Socialista, Izquierda Democrática y Partido Social Cristiano hicieron un llamamiento a una sesión urgente del Congreso. Los parlamentarios de la oposición se «autoconvocaron» ayer con el fin de declararse en sesión permanente y derogar el decreto de emergencia. Sin embargo el presidente del Congreso Nacional, Omar Quintana, del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) y afín al ex coronel Gutiérrez, dijo que la solicitud de la oposición sería analizada en su momento y minimizó las manifestaciones en la capital. Quintana recordó que la Cámara tenía previsto reunirse el próximo martes.

El prefecto de Pichincha, Ramiro González, quien ha liderado la oposición ciudadana en la capital, junto al alcalde Paco Moncayo, dijo que un presidente que ha violado la Constitución de manera permanente no puede seguir en el puesto y debe iniciarse un juicio político en el Congreso.

Mientras tanto, en el Puerto de Guayaquil, de momento no se han producido reacciones por parte de la población. El pasado febrero, en la capital económica de Ecuador se realizó una manifestación de unas 100.000 personas en contra del Gobierno, encabezada por el alcalde, el socialcristiano Jaime Nebot. No obstante, el alcalde de Guayaquil señaló que la única forma de salir de la actual crisis es que el Congreso termine de forma inmediata con el estado de emergencia y que cese la resolución inconstitucional de diciembre de 2004, por la cual se designó a la Corte Suprema presidida por Guillermo Castro que el viernes pasado fue disuelta por Lucio Gutiérrez. El Parlamento debe aprobar una nueva ley para constituir una nueva CSJ que asegure la transparencia de la Justicia.