Eçevit seguirá al frente del Gobierno turco, pese a la grave crisis política

El primer ministro turco, Bulent Eçevit, nombró ayer tres nuevos ministros para reemplazar a los que han renunciado, lo que afianza la idea de que no dimitirá, indicó según la televisión NTV. El ministro de Estado Sukru Sina Gurel, «halcón» responsable del caso chipriota, fue nombrado viceprimer ministro, en sustitución de Husamettin Ozkan, que desencadenó la ola de dimisiones.

ABC. ANKARA
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Lo único que parece seguro por el momento en la crisis política por la que atraviesa el Gobierno turco, es que el primer ministro, Bulent Eçevit, se va a quedar en el cargo y está dispuesto a nombrar un nuevo ministro por cada uno de los que le abandonen. Otros dos ministros, Hasan Gemici y Mustafá Yilmaz, dejaron ayer sus cargos y el partido de la Izquierda Democrática (DSP) del primer ministro Bulent Eçevit, muy «tocado» por las numerosas dimisiones. «Nuestro país atraviesa una fase difícil, Ecevit no ha dado los pasos necesarios para despejar el camino de Turquía», dijo ante la prensa en Zonguldak (noroeste), anunciando su dimisión a su cargo de ministro de Estado encargado de los asuntos sociales y del DSP. Mustafá Yilmaz, otro ministro de Estado, responsable de los asuntos rurales, también anunció haber dimitido de su cargo y abandonado el DSP. Los dos siguen el camino del ministro de la Cultura, Istemihan Talay, y del ministro de Estado responsable de la función pública, Recep Onal.

Su dimisión se produjo el lunes en señal de solidaridad con el viceprimer ministro Husamettin Ozkan, de 52 años. que fue brazo derecho de Ecevit.

Dimisiones en cadena

Con estas últimas dimisiones, 26 diputados, entre ellos cinco ministros, han abandonado su formación. El Gobierno de coalición que dirige Eçevit desde 1999 estaba compuesto por 34 ministros, de los cuales 12 del DSP, 12 MHP (partido de la Acción nacionalista , ultranacionalista) y 10 del Anap (Partido de la Madre Patria, centro derecha).

Eçevit, de 77 años, a pesar de haber sido abandonado por varios de sus ministros y diputados, excluyó renunciar a pesar de la masiva rebelión de la coalición gubernamental al borde del abismo.

Ausente de la vida política desde comienzos de mayo por razones de salud, indicó que no planeaba renunciar, según anunció Tansu Çiller, la presidenta del partido de oposición la Justa Vía (DYP, centro derecha), tras reunirse ayer con el primer ministro. Çiller agregó que Eçevit le había indicado que las elecciones legislativas deberían realizarse «normalmente», es decir en el 2004, a pesar de que se lleven a cabo actualmente múltiples iniciativas en el Parlamento para celebrar un pleno extraordinario con el fin de convocar elecciones anticipadas. Entre estas iniciativas figura una inesperada, presentada por el partido Acción Nacionalista (MHP, ultranacionalista) del viceprimer ministro Devlet Bahceli, un aliado del Gobierno de coalición, integrado por tres fuerzas diferentes, que dirige Ecevit desde 1999.

El desmoronamiento del DSP, con la salida de los diputados, ha reducido la mayoría parlamentaria del Gobierno. Si la deserción de las filas del DSP dejasen al partido con 59 escaños, perdería la mayoría, lo que provocaría el debilitamiento del Ejecutivo. De momento Eçevit ha nombrado a tres nuevos ministros, entre ellos a Sukru Sina Gurel, que estaba a cargo de la espinosa carpeta chipriota, en el puesto de viceprimer ministro en vez de Husamettin Ozkan.

Sobre Ozkan pesaba la acusación de Ecevit de no haber reaccionado a las virulentas críticas de las que fue objeto por su mala salud. El primer ministro junto a su mujer, Rahsan (vicepresidenta del DSP), dirigen el partido sin tolerar ninguna oposición.

Suat Caglayan fue nombrado ministro de Cultura en lugar de Istemihan Talay y Tayfun Icli fue designado ministro de Estado responsable de la Función Pública, en sustitución de Recep Onal. El vicepresidente del DSP, Zeki Sezer, nombrado ministro de Estado, reemplaza a Sukru Sina Gurel.

Confianza económica

En el plano económico, el ministro de economía Kemal Dervis demostró confianza, afirmando «que no hay nada que temer», y subrayando de todas maneras que Turquía debe encontrar rápidamente una «solución política sólida». Estimó que a pesar de la tensión en los mercados, no había «inestabilidad excesiva». La bolsa de Estambul, que el lunes cayó un 4,6 por ciento, logró ayer sin embargo limitar su caída a 1,8.

Por su parte, el Departamento de Estado norteamericano declaró que seguía «con interés los sucesos políticos» en Turquía: «Seguimos con interés los sucesos políticos, pero no tenemos nada que comentar sobre un asunto de política interior», dijo el portavoz Richard Boucher.