Duelo de espías en Belém
La líder del partido socialdemócrata, Manuela Ferreira, durante un acto de la campaña en Braga | EPA

Duelo de espías en Belém

BELÉN RODRIGO | LISBOA
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La decisión del presidente de la República portuguesa, el conservador Aníbal Cavaco Silva, de destituir el lunes a su principal asesor de prensa y hombre de confianza en plena campaña electoral ha vuelto a agitar el panorama político luso. La raíz de este episodio del que todavía se desconoce su trascendencia -no únicamente en los resultados de las elecciones legislativas del domingo, sino también en el futuro del país- se encuentra en las supuestas escuchas a los consejeros del jefe de Estado por parte del Gobierno del socialista José Sócrates.

Historial polémico

No es la primera vez que la controversia política perturba la campaña electoral, que vuelve a estar protagonizada por cuestiones ajenas a los programas políticos. Ya en la precampaña las supuestas presiones socialistas para acabar con un informativo líder de audiencias de la televisión TVI acapararon el interés de los medios de comunicación. Después, el AVE ibérico y el «discurso antiespañol» utilizado por la líder del opositor partido socialdemócrata (PSD), Manuela Ferreira, se convirtió en un tema recurrente en mítines y debates públicos.

El 18 de agosto la portada del rotativo «Público» informaba de que Cavaco Silva estaba siendo espiado por el Gobierno liderado por José Sócrates. Estas acusaciones eran la respuesta a las críticas de los socialistas con respecto a la participación de asesores del palacio presidencial de Belém en la elaboración del programa electoral del partido de Cavaco, el PSD

«¿Será que nos encontramos frente a una situación de escucha y vigilancia o alguien en la Presidencia está pasando informaciones?», se preguntó una fuente de la Jefatura de Estado. Este supuesto caso de espionaje se remonta a una visita de Cavaco Silva a Madeira en el 2008 para celebrar un acto conmemorativo.

El pasado viernes el periódico «Diário de Notícias» comunicó que el asesor de prensa de Cavaco Silva fue la fuente del rotativo «Público», que actuó por orden directa del jefe de Estado. Estos hechos se conocieron gracias a la existencia de un «email» que envió Luciano Alvarez, periodista de «Público», a Tolentino Nóbrega, corresponsal en Madeira del mismo rotativo, correo que de forma misteriosa llegó a manos de la redacción de «Diário de Notícias». El mismo día de su publicación, Cavaco Silva aseguró que se pronunciaría al respecto tras las elecciones, pero tres días después decidió apartar a su jefe de prensa y colaborador desde hace dos décadas.

Los socialistas aprovechan este episodio para acentuar la presión sobre el presidente, tratando de desgastar en lo posible su imagen. El PSD evita hablar de las escuchas y espera que no afecte en los resultados del domingo, mientras muchos se preguntan si un tema del tal gravedad tendrá consecuencias o si, por el contrario, como muchas veces ocurre en Portugal, se desvanecerá rápidamente y pasará a ser un episodio más de la presente campaña.