Drama en el aeropuerto danés de Kastrup

Un niño, clasificado como «equipaje desconocido»

CARMEN VILLAR MIR | CORRESPONSAL ESTOCOLMO
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Lo ocurrido, que no pasa de ser una anécdota pero que podía haber terminado en tragedia, ocupaba ayer las portadas de toda la prensa nórdica: Un niño de tres años se subió a la cinta de equipajes del aeropuerto de Kastrup (Copenhague) sin que nadie se diera cuenta. Pasó por el aparato que escanea las maletas y acabó en el recinto dedicado a los equipajes desconocidos.

Los hechos se originaron cuando una madre soltó durante un par de segundos la mano de su hijo delante del mostrador de salidas mientras buscaba sus billetes de vuelo para realizar el check-in, o trámite de embarque. El pequeño se subió a la cinta dedicada a colocar las maletas con la rapidez del rayo y desapareció detrás de la cortinita de goma que divide la parte visible de esas cintas mecánicas. Dado que no llevaba etiqueta alguna, los ordenadores del escáner le enviaron a la sala dedicada a los «equipajes desconocidos». Mientras tanto en el aeropuerto se organizó un gran alboroto mientras se buscaba al nene hasta que una azafata le encontró al oír el llanto y los gritos que salían de aquella sala.

Sören Hedengaard, jefe de Información del aeropuerto comenta que el niño tuvo «una suerte infinita» porque las maletas bajan a gran velocidad por la cinta y podrían haberle hecho mucho daño. Además, no quiere ni pensar que hubiera ocurrido si el pequeño se hubiese caído de la cinta. Pero añade con énfasis, que Kastrup no tiene culpa alguna del dramático incidente ya que los sistemas del aeropuerto funcionaron como debían: «Todos los paquetes o maletas que circulan por la cinta sin etiqueta de embarque, pasan a una sala especial donde son investigados por el personal de seguridad.»