Trump condena el «supremacismo blanco» y no menciona la prohibición de las armas de asalto

El presidente de Estados Unidos ha pedido la pena capital para los autores de asesinatos masivos y ha señalado que «es la salud mental la que genera estos ataques, no las armas»

Nueva York Actualizado: Guardar
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Donald Trump ha ofrecido este lunes su primera reacción política a las matanzas sufridas en El Paso (Texas) y Dayton (Ohio) el pasado sábado, que dejaron un total de 29 muertos. El presidente de EE.UU. condenó el «racismo y el supremacismo blanco», después de que se constatara que el autor de la tragedia en Texas -20 muertos- lo hiciera movido por el odio a los inmigrantes y explicara en un manifiesto que su ataque era una reacción a «la invasión de hispanos en Texas».

«El odio no tiene sitio en América», dijo Trump, al que la oposición demócrata -en especial, los candidatos a la presidencia- han acusado de racista y de alentar con su retórica antiinmigrante episodios como los de este fin de semana.

Trump mostró sus condolencias a las víctimas y sus familiares, que extendió al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y a todos los mexicanos por las tres fallecidos en El Paso que eran vecinos del país del Sur.

«Nos comprometemos a actuar con decisión», dijo el presidente sobre la urgencia de acabar con las matanzas periódicas con armas de fuego en EE.UU. «No podemos sentirnos impotentes».

«Necesitamos soluciones apoyadas de verdad por ambos partidos y que hagan a EE.UU. realmente más seguro», dijo antes de desgranar varias líneas de acción. Quienes esperaran medidas decisivas, que supongan un cambio real en esta epidemia de violencia -251 tiroteos masivos en lo que va de año-, salieron decepcionados. Trump ni siquiera mencionó la posibilidad de eliminar la venta de armas de asalto de tipo militar, como las que se han usado en todas las grandes matanzas de los últimos años. Tampoco apostó por la instauración de un sistema de control universal en el acceso a las armas, sino, simplemente, «un control más fuerte».

En su visión, el problema de las armas es más un asunto de salud. «La enfermedad mental es la que aprieta el gatillo, no el arma», dijo en su intervención, en una frase que podría haber firmado el ‘lobby’ de las armas.

Trump, que no admitió preguntas y leyó su discurso, habló de reformar las leyes de salud mental «para identificar mejor a este gente y pueden ser tratado o internados», de «asegurarnos de que quienes significan un riesgo no puedan acceder a armas» y crear un sistema de «señales de alarma» que evite que quienes las dan puedan comprarlas o poseerlas.

También defendió un mejor control de actitudes violentas en redes sociales que puedan anticipar tragedias como las de este fin de semana, «parar la glorificación de la violencia» que promueven los videojuegos y establecer la pena de muerte y que se aplique «lo antes posible» para los autores.