El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau felicita a Jane Philpott luego de que asumió el cargo de Ministra
El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau felicita a Jane Philpott luego de que asumió el cargo de Ministra - Reuters

Otra dimisión profundiza la crisis para Trudeau en Canadá

La dimisión de Jane Philpott es la segunda que sufre el primer ministro de Canadá en los últimos 30 días, después de que la ministra de Justicia también abandonó el Ejecutivo

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

El cerco sobre Justin Trudeau, el primer ministro de Canadá, se estrecha. La crisis política por el escándalo de presiones del Gobierno a la que fue fiscal general hasta diciembre se ha cobrado esta semana una segunda dimisión de un miembro de su Gabinete. La responsable del Tesoro, Jane Philpott, anunció el lunes por la noches su renuncia al cargo, en un nuevo golpe para Trudeau, que se juega su reelección en las urnas el próximo octubre.

Philpott explicó su decisión en un comunicado en el que expresaba que «por desgracia, he perdido la confianza en cómo el Gobierno ha gestionado esta asunto», dijo sobre el escándalo que afecta a Trudeau.

La semana pasada, la que fue fiscal general hasta diciembre, Jody Wilson-Raybould, compareció en la Cámara de los Comunes para detallas las «veladas amenazas» que recibió por parte de miembros del Gobierno de Trudeau para que actuara a favor de una gran empresa de ingeniería y construcción de Québec, SNC-Lavalin. La compañía se enfrentaba a un juicio por violar sanciones contra Libia y, si era declarada culpable, perdería la posibilidad de mantener contratos federales durante una década. SNC-Lavalin es un gigante que emplea a miles de canadienses y su condena podría tener un impacto político en Trudeau, por lo que su Gobierno presionó para que la fiscalía aceptara un acuerdo extrajudicial con la empresa.

Wilson-Raybould se negó a cambiar de opinión y llegó a recibir presiones del propio Trudeau, que le dijo que quería «una solución» para no perder esos empleos. La fiscal general fue degradada a un ministerio de asuntos para veteranos del ejército, del que dimitió en enero.

El escándalo también forzó la dimisión del principal asesor político de Trudeau -aunque no miembro del Gabinete- Gerald Butts, que cesó en febrero tras ser salpicado por las alegaciones. Se espera que Butts comparezca esta semana en los Comunes para dar más información sobre el caso.

«Debo cumplir con mis valores fundamentales, mis responsabilidades en materia ética y mis obligaciones constitucionales. Hay un precio a pagar por actuar según mis principios, pero el coste de abandonarlos es mayor», dijo Philipott en el comunicado, en un dardo que parecía apuntar a Trudeau. El primer ministro llegó a la política canadiense en 2015 con un mensaje renovador, de transparencia y de valores que el escándalo ha puesto en cuestión.

La dimisión de Philipott ha espoleado a la oposición a Trudeau, que ha encontrado en el escándalo la gran carta para evitar su reelección. El líder del Partido Conservador y candidato a suceder a Trudeau, Andrew Scheer, aseguró que la salida de la ministra «demuestra con claridad que es un Gobierno instalado en el caos y liderado por un primer ministro caído en desgracia» y exigió al resto del Gabinete que tome el mismo camino que Philipott: dimitir o forzar la salida del primer ministro.

Por su parte, el líder del Nuevo Partido Demócrata, Jamete Singh, aprovechó la noticia para insistir en la necesidad de realizar «ahora más nunca» una «investigación pública» de lo sucedido.

El escándalo ha provocado la caída en las encuestas de Trudeau, que ha perdido el liderato en intención de voto desde que se conocieron las presiones a la fiscal general.