El dictador cubano cumple 82 años en su lugar secreto de convalecencia

ABC. LA HABANA
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Fidel Castro cumple hoy 82 cumpleaños en el lugar secreto donde convalece, atento a los Juegos Olímpicos y al conflicto en Georgia, entre ritos santeros y carnavales en su honor, pero con una mezcla de indiferencia y respeto por los cubanos. Aunque sin pompas ni convocatoria de un acto oficial, la fecha es recordada en la isla, pero la población está más bien pendiente de la actuación de los atletas cubanos en Pekín y de sus problemas cotidianos.

«Todos en Cuba saben que cumple años, pero nadie habla de eso. Lo respetamos por su papel histórico y esperamos que mejore. Pero la gente está esperando el partido de béisbol contra Japón. Si perdemos, hasta a él le va a dar un infarto», dijo a la agencia Afp una directora administrativa de 61 años.

Alejado del poder desde hace dos años por una enfermedad intestinal que lo puso al borde la muerte, Fidel Castro, sin aparecer en público, está bajo vigilancia médica y escribe sus memorias y artículos de opinión. En su «Reflexión del compañero Fidel» de ayer acusó a EE.UU. de jugar con el peligro nuclear en el Cáucaso y utilizar a Georgia como «carne de cañón» frente a Rusia. A pesar de sus limitaciones físicas, los analistas aseguran que el líder comunista mantiene su influencia en la isla; incluso le atribuyen una actual parálisis de los cambios que emprendió su hermano Raúl, presidente desde febrero pasado.

Informe de presos políticos

Al mismo tiempo, la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn) dijo ayer que la situación sigue siendo «muy desfavorable» tras la llegada a la Presidencia del general y que es «poco probable» que mejore a corto plazo. Un comunicado divulgado por el ex preso de conciencia Elizardo Sánchez Santa Cruz señala que el número de presos políticos «es uno de los más altos del mundo en cifras relativas» y adjunta un listado de 219 casos documentados hasta julio (234 en enero).

La organización precisa que «si bien el número de prisioneros políticos no tiende a aumentar, es visible que el Gobierno continúa aplicando, cada vez más ampliamente, la variante de sustituir la represión política basada en largas condenas de cárcel por procedimientos de «bajo perfil»».