La primera ministra Theresa May y el líder laborista Jeremy Corbyn
La primera ministra Theresa May y el líder laborista Jeremy Corbyn
BREXIT

May dice que no tiene otra opción que pactar con Corbyn

«Ambos queremos terminar con la libre circulación de ciudadanos comunitarios y ambos queremos salir de la UE con un buen acuerdo protegiendo los puestos de trabajo»

Corresopnsal en LondresActualizado:

Theresa May sigue a contrarreloj buscando una fórmula para sacar al Reino Unido de la UE de forma ordenada. La primera ministra británica asume ya que su principal baza para conseguirlo es pactar con los laboristas un plan consensuado que llevar al Parlamento.

La «premier» confirmó ayer, en un comunicado difundido por Downing Street, que la «única vía que se mantiene abierta» para no cancelar el Brexit es continuar negociando con la oposición. «Esas son las bases para llegar a un compromiso con el que podamos obtener una mayoría en el Parlamento, el único modo de materializar el Brexit», aseguraba una May que admitía no «tener otra opción».

May confirmó que en, al menos, dos puntos de vista ambos bandos comparten posiciones. «Ambos queremos terminar con la libre circulación de ciudadanos comunitarios y ambos queremos salir de la UE con un buen acuerdo protegiendo los puestos de trabajo», señalaba la primera ministra en el texto.

Con las negociaciones encalladas entre el Ejecutivo y los laboristas, no ayudaron a la «premier» las palabras de uno de sus miembros del gabinete, la jefa de los conservadores en la Cámara de los Comunes, Andrea Leadsom. Esta, apegada al sector euroescéptico de los «tories» dejó entrever que una unión aduanera común (que parece el destino al que van encauzadas las negociaciones entre ambos partidos) no sería apoyada ni por ella ni por el sector pro Brexit tanto del Gobierno como del partido. «Mi expectativa es que la primera ministra solo busque un acuerdo en aquellos términos que todavía se podrían considerar como un Brexit» aseguró.

May sigue batallando a diario con las críticas de sus correligionarios que le reprochan tanto sentarse en la mesa de diálogo con Corbyn, como la nueva prórroga que ha solicitado a Bruselas.