Las detenciones en Hong Kong no frenan las protestas contra el autoritarismo de China

La Policía dispersa el cerco a una comisaría con gases lacrimógenos mientras otra concentración apoya al Gobierno y al régimen de Pekín

Enviado especial a Hong KongActualizado:

Por noveno fin de semana, Hong Kong vuelve a vivir este sábado protestas contra el Gobierno local y el autoritario régimen de Pekín. A pesar del casi medio centenar de detenidos con que acabó la batalla campal del pasado domingo, miles de manifestantes han vuelto a echarse hoy a las calles en el distrito de Kowloon, al otro lado de la bahía.

Tras una marcha que ha desfilado de forma errática cortando calles y bloqueando el tráfico, pero abriendo pasillos para los coches y autobuses atrapados, varios miles de personas han cercado la comisaría de Tsim Sha Tsui. Allí han lanzando huevos contra la fachada y piedras contra los vehículos del aparcamiento, rompiendo la ventana de uno. Dando un paso más, los manifestantes han prendido fuego ante la puerta de la comisaría, donde ha sonado la fuerte explosión de un petardo antes de que las llamas fueran extinguidas. Tras varias horas de asedio, han aparecido los antidisturbios, que han disparado varias rondas de gases lacrimógenos para hacer retroceder a los manifestantes.

Un día más, Hong Kong se enfrenta a un sábado movido. Pero, para darle más variedad a este verano caliente que sufre la antigua colonia británica, también ha habido una concentración a favor de la Policía y de China.

Ondeando banderas nacionales y de Hong Kong, y entonando canciones en mandarín como «El mañana será mejor», unos pocos miles de personas se han congregado por la mañana en el Parque Victoria para apoyar a las autoridades, que se enfrentan a su peor crisis política desde la devolución por parte del Reino Unido en 1997. Aunque la asistencia ha sido mucho más baja que en las dos concentraciones anteriores a favor del Gobierno, que reunieron a decenas de miles de personas, el ambiente ha sido festivo y han predominado las actuaciones musicales con letras ensalzando la unidad y a la «madre patria» china.

Pero también ha habido mensajes contundentes contra los manifestantes, como se ha visto en los vídeos de sus enfrentamientos con los antidisturbios. Unas imágenes que cargaban las tintas en los ataques de los jóvenes y adolescentes y destacaban el valor de los agentes, pero que no ayudan a «dar una oportunidad a la paz» como rezaba uno de los lemas de la convocatoria. Tampoco la presencia del diputado afín a China Junius Ho, que se ha hecho famoso por felicitar los matones que atacaron brutalmente a los manifestantes en la estación de Yuen Long y por proferir amenazas de muerte tras la profanación de la tumba de sus padres. «¡No necesitamos ninguna revolución en Hong Kong!», gritó desatando el delirio entre los asistentes, que también han escuchado críticas a la educación por haber formado una nueva generación muy activa en política.

«Uno de mis hijos, que es diseñador y tiene 24 años, no piensa como yo y ha ido a la protesta contra el Gobierno. Le he dicho: ˝Tú ve a Mong Kong y yo voy al parque Victoria, pero a las seis tenemos que estar de vuelta en casa para cenar˝ porque eso es importante», explica a ABC Sam, un jubilado de 60 años. Al igual que él, la mayoría de los asistentes eran personas de media edad o mayores, ya que apenas había jóvenes.

Este domingo hay convocadas tres manifestaciones más y una huelga general para el lunes, que será la primera en Hong Kong desde los sangrientos disturbios de 1967 y cuyo seguimiento revelará el nivel de apoyo social que tienen las protestas contra el autoritarismo de China.