Imágenes del interrogatorio de la inteligencia canadiense a Omar Khadr, en febrero de 2003. AFP
Imágenes del interrogatorio de la inteligencia canadiense a Omar Khadr, en febrero de 2003. AFP

SOS desde Guantánamo

Omar Khadr, aunque lleva desde el 2002 internado en Guantánamo, tiene la relativa suerte de ser ciudadano de Canadá. Sus abogados han conseguido, gracias a la intervención del Tribunal Supremo en

PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL EN WASHINGTON.
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Omar Khadr, aunque lleva desde el 2002 internado en Guantánamo, tiene la relativa suerte de ser ciudadano de Canadá. Sus abogados han conseguido, gracias a la intervención del Tribunal Supremo en Ottawa, acceso a todas las evidencias en poder del Gobierno canadiense que pudieran servir para su defensa. Una colección de documentos secretos que incluye cinco DVDs con un total de siete horas y media de interrogatorios realizados dentro de la prisión extrajudicial autorizada por la Casa Blanca tras el 11-S.

Los abogados de Omar Khadr, apresado a los quince años de edad en Afganistán, han divulgado ayer parte de esas grabaciones de vídeo con una perspectiva sin precedentes sobre Guantánamo. Las imágenes corresponden a la oportunidad que tuvieron funcionarios canadienses de interrogar a Omar casi medio año después de haber sido detenido durante la toma de un campo de entrenamiento de Al Qaida. Ofensiva en la que supuestamente el menor arrojó una granada que costó la vida a un soldado de Estados Unidos.

Denuncia de torturas

Las secuencias, grabadas desde una cámara oculta en una sala de interrogatorio, se centran en la toma de declaración de Omar por parte de un agente no identificado de los servicios de inteligencia de Canadá (CSIS). La reacción inicial del adolescente, hijo de un dirigente muerto de Al Qaida, habría sido de alegría al pensar que representantes del gobierno canadiense intentaban lograr su liberación. Pero su entusiasmo se transforma rápidamente en desesperación al comprobar que sólo se trata de cuatro días adicionales de preguntas.

El joven llora, se tira del pelo, se lamenta que a nadie le importa su suerte e insiste en que ha sufrido torturas a su paso por el centro de detención en la base aérea de Bagram, Afganistán. Y llega a levantarse su uniforme carcelario de color naranja para demostrar estos abusos. Con frialdad metódica el agente canadiense indica que él no es un perito para comprobar la veracidad de sus denuncias, insistiendo en que el Pentágono le debe estar proporcionando adecuada asistencia médica en Guantánamo.

Los funcionarios canadienses, al ver que no pueden sacar más información, ordenan al adolescente que se vuelva a vestir y se tome un respiro. En la actualidad, el detenido tiene 21 años y se enfrenta a un tribunal militar en Guantánamo bajo múltiples acusaciones de delitos terroristas, incluido asesinato. Su procesamiento está fijado para el próximo 8 de octubre con posibilidad de recibir cadena perpetua.

Dennis Edney, uno de los abogados de Omar, ha confirmado que otros documentos oficiales indican que su cliente fue privado de sueño y aislado en Guantánamo para facilitar su interrogatorio por funcionarios de Estados Unidos. Insistiendo en que «espero que los canadienses se escandalicen con el tratamiento cruel y vergonzoso que ha recibido un joven de este país». Por su parte, el primer ministro canadiense, Stephen Harper, ha reiterado que no piensa interferir con este procesamiento.