La demócrata Nancy Pelosi
La demócrata Nancy Pelosi - AFP

Los demócratas se enfrentan por el poder antes de ocuparlo

Varios diputados se oponen a Nancy Pelosi, quien insinúa que es víctima del machismo

WashingtonActualizado:

Los demócratas aún no han tocado poder y ya están enfrentados en una guerra interna. Un grupo de diputados, la mayoría recién elegidos, se opone a ratificar como líder a Nancy Pelosi, que a sus 78 años lleva en el puesto 16 y en el escaño desde 1987. Esta facción rebelde pide caras e ideas nuevas, alguien que sea beligerante con Donald Trump y repita lo que Pelosi logró en 2006: preparar el terreno desde la presidencia de la Cámara de Representantes para un exitoso asalto demócrata a la Casa Blanca dos años después.

Consciente de que su cabeza está en juego, Pelosi, que fue presidenta de la Cámara -segunda en la línea de sucesión del presidente- hasta 2010, está empleando la artillería pesada. La han apoyado Al Gore y altos funcionarios de la etapa de Barack Obama como el fiscal general Eric Holder o el secretario de estado John Kerry. Han tuiteado a su favor famosos como la cantante Barbra Streisand o la tenista Martina Navratilova. Y han salido a defenderla una veintena de sindicatos y organizaciones feministas y de defensa de afroamericanos, hispanos y homosexuales.

Victoria del «cambio»

De momento, eso no le garantiza el éxito. La semana que viene vota sólo el grupo parlamentario, y ahí Pelosi tiene el «sí» asegurado. El problema es que después su candidatura a la presidencia de la Cámara -un puesto similar al de primer ministro en los sistemas parlamentarios- debe obtener mayoría simple de votos, es decir, 218. En la próxima legislatura, que comienza en enero, los demócratas tienen 232, pero una veintena se opone a Pelosi.

Los demócratas críticos están circulando una carta en la que aseguran que en las elecciones parciales «ganó el cambio» y que han firmado de momento 16 diputados electos. De ellos, sólo tres son mujeres, lo que ha llevado a la propia Pelosi a calificarles de «grupo de hombres» y a insinuar que hay un machismo inherente en sus motivaciones.

En su contra se está postulando de forma oficiosa la diputada afroamericana Marcia Fudge, de Ohio. Las nuevas estrellas del partido se mantienen en una estudiada ambigüedad, temerosas de enemistarse con los veteranos, pero a la vez ansiosas por encumbrar a uno de los suyos. Es el caso de la neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez, quien a sus 29 años es la más joven en el Capitolio y que un día después de llegar a Washington protestó a las puertas de la oficina de Pelosi pidiendo una ley contra el cambio climático.

Esta batalla le ha brindado a Trump la oportunidad de enredar para tratar de distraer a la opinión pública de las derrotas republicanas. El sábado, en declaraciones en la Casa Blanca, dijo: «Yo ayudaré a Nancy Pelosi si necesita votos. Puede que los necesite. Le haré un favor maravilloso». Es decir: hará que los republicanos la voten, en un giro tan inesperado como maquiavélico.

De los ya de por sí mal valorados líderes nacionales, Pelosi es la que peor imagen tiene. En verano su aprobación cayó al 29%. La de Trump es del 43%.