El debate sobre las armas estalla en el inicio de la campaña de reelección de Trump

El ciclo de las reacciones es similar al de otras tragedias: conmoción en la sociedad, condolencias por parte de las autoridades republicanas, exigencias de regulación por parte de los demócratas, tímidos intentos de reforma legal, bloque legislativo y olvido hasta la siguiente matanza

Nueva YorkActualizado:

La jornada negra de este sábado, con 29 muertos en las matanzas de El Paso (Texas) y Dayton (Ohio), cierra una semana trágica para la violencia con armas de fuego en EE.UU., después de otros dos tiroteos: uno en Southaven (Misisipi), con dos muertos; y otro en Gilroy (California), con otros tres. El de El Paso es el ataque con arma de fuego con más víctimas mortales, 20- desde noviembre de 2017. Sin embargo, es solo una gota en el mar de este tipo de violencia, que se ha cobrado 8.747 muertos en lo que va de año, además de más de 17.000 heridos. Cada día, sobre todo los fines de semana, muere gente por armas de fuego. Solo las grandes matanzas llegan más allá de los medios locales, como es el caso de las de El Paso y Dayton.

El ciclo de las reacciones es similar al de otras tragedias: conmoción en la sociedad, condolencias por parte de las autoridades republicanas, exigencias de regulación por parte de los demócratas, tímidos intentos de reforma legal, bloque legislativo y olvido hasta la siguiente matanza.

Entre finales de 2017 y comienzos de 2018, tres carnicerías -58 muertos en un festival de música ‘country’ en Las Vegas, 26 muertos en una iglesia rural de Texas, 17 muertos en el instituto Parkland, de Florida- solo consiguieron a nivel nacional que se ilegalizara un pequeño dispositivo que convierte los fusiles semiautomáticos -protagonistas de la mayoría de estas matanzas- en automáticos.

El factor diferencial ahora puede ser el momento político, en pleno arranque de la campaña de reelección de Donald Trump. Los candidatos demócratas se han lanzado a degüello a exigir cambios normativos, además de vincular los motivos del atacante de El Paso con la retórica divisiva, racista y antiinmigrante que promueve el presidente de EE.UU.

«Trump es responsable de esto», llegó a decir ayer uno de los candidatos demócratas a la presidencia, el senador Cory Booker, porque «no es capaz de condenar el supremacismo blanco» y porque «no ha podido hacer nada significativo para para el acceso completo a armas a personas que quieren hacer daño».

Joe Biden, el candidato demócrata favorito, señaló la dependencia de Trump con la Asociación Nacional del Rifle (NRA, en sus siglas en inglés), el gran ‘lobby’ de las armas. En las elecciones de 2016, la NRA promovió con fuerza al multimillonario neoyorquino entre sus cinco millones de miembros y pagó multitud de anuncios televisivos en los estados bisagra que le dieron la victoria. Durante la campaña, Trump se vendió como el gran defensor de la Segunda Enmienda a la Constitución, la que consagra el acceso a las armas.

Con estas nuevas matanzas, su posición es más delicada. Su jefe de Gabinete insistió ayer en que las tragedias son culpa de «enfermos» y que no se puede responsabilizar al presidente. Pero añadió que «si en una cosa podemos estar de acuerdo como país es que personas locas como estas no pueden tener acceso a armas», lo que podría abrir una pequeña puerta a mejorar los controles de quienes compran armas, una vieja aspiración que sigue sin cumplirse.

El problema para Trump es que cualquier paso adelante en la regulación de las armas será tomado como una derrota por la NRA y sus bases más leales y como una victoria para los demócratas. Tras la tragedia de Parkland, aseguró estar dispuesto a considerar la prohibición de fusiles semiautomáticos y mejorar los controles de acceso, pero nada de eso ocurrió.

La presión política también se extenderá al Congreso. Varios senadores demócratas, entre ellos el candidato Bernie Sanders, exigieron al presidente de la cámara alta, el republicano Mitch McConnell, que interrumpa el receso veraniego y abra la sesión para aprobar una regulación que limite el acceso a armas de tipo militar. La historia dice que, como en episodios trágicos anteriores, esos esfuerzos se diluirán.