Muamar el-Gadafi rodeado de sus guardaespaldas, ayer en Amán. Ap

La cumbre de Ammán fracasa en su intento de reconciliar a Irak y Kuwait

Generalidades y nada en concreto. Como casi siempre, las conclusiones del documento final de la cumbre de la Liga Árabe parecen quedar en una declaración de principios e intenciones que a la postre será muy difícil llevar a la práctica. Además, los esfuerzos de Abdalá II no fructificaron, ya que ha sido imposible reconciliar a Irak y Kuwait más de una década después de la Segunda Guerra del Golfo.

JERUSALÉN. J. Cierco, corresponsal
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La cumbre de la Liga Árabe se cerró ayer sin lograr su principal objetivo: la unidad de sus veintidós miembros. Irak y Kuwait no han conseguido ponerse de acuerdo sobre el mecanismo que permita una reconciliación, si no de fondo al menos de forma, entre ambos países.

El emirato, con el apoyo de Arabia Saudí (la influencia de Washington no es un secreto), exige a Bagdad que cumpla todas las resoluciones de la ONU antes de su reincorporación a la comunidad árabe e internacional.

El régimen de Sadam Husein, ausente en Ammán, pide el levantamiento del embargo de Naciones Unidas, exige el final de los vuelos norteamericanos y británicos en la zona de exclusión aérea y llama a la solidaridad árabe con el pueblo iraquí. Intentos baldíos. La postura de Bagdad permaneció inamovible en los dos días de la cumbre y ayer se tuvo que separar del documento final la resolución respecto de Irak. Eso sí, la Liga Árabe clamó por el final de las sanciones internacionales.

Además, se ha encargado al Rey de Jordania que medie entre ambos países. Pese a todo ello y a la llamada a la integración económica entre sus miembros, el ministro de Exteriores iraquí, Mamad Said al-Sahaf, fue tajante: «La cumbre ha fracasado».

En lo que sí hubo unanimidad fue en la elección de Amr Musa, hasta ahora jefe de la diplomacia egipcia, como nuevo secretario general de la Liga Árabe, y en el apoyo de los árabes a la causa palestina y en las denuncias en contra de Israel, tan duras, se le acusa de crímenes de guerra, como casi siempre. Se apuesta incluso por reactivar el boicot impuesto por la Liga a Tel Aviv, suspendido desde los acuerdos de Oslo de 1993, pero no se aboga por la ruptura de relaciones diplomáticas de Egipto y Jordania con el Estado hebreo. El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí denunció la declaración final de Ammán, «muy negativa para la paz», que sólo «logrará acrecentar la animosidad entre las partes».

ARAFAT VISITARÁ DAMASCO

Yaser Arafat, quien en abril hará una histórica visita a Damasco, se dijo contento por los resultados de la cumbre. Se ha prometido una ayuda de 40 millones de dólares mensuales durante un semestre a los palestinos para que paguen a sus funcionarios y los gastos sanitarios y educativos. Habrá que esperar y ver si ese dinero llega donde debe. Mientras, Gadafi entretendrá a la clientela. Su última apuesta: invitar a Israel a formar parte de esta organización panárabe.