Restos del fuselaje del avión accidentado en el aeropuerto José Martí de La Habana en mayo de 2018
Restos del fuselaje del avión accidentado en el aeropuerto José Martí de La Habana en mayo de 2018 - AFP

Cuba publica el informe sobre el accidente del Boeing 737-200

El documento se inclina hacia una hipótesis basada en «errores de cálculo de la tripulación»

Corresponsal en La HabanaActualizado:

Este sábado 18 de mayo se cumple un año del accidente aéreo ocurrido instantes después de que el Boeing 737-200, con matrícula XA-UHZ, de la compañía mexicana Damojh despegara del aeropuerto internacional José Martí, en La Habana, y se precipitara a tierra con 113 personas a bordo.

Según una nota informativa publicada el pasado jueves 16 de mayo en el sitio web oficial del régimen, el Instituto de la Aeronáutica Civil de Cuba (IACC) determinó, después de un año de analizar los registradores de vuelo (cajas negras), que la causa más probable del accidente fueron «las acciones de la tripulación y sus errores en los cálculos de peso y balance, que conllevaron a la pérdida de control y desplome de la aeronave durante la etapa de despegue».

Considerado como uno de los peores accidentes en la historia de la aeronáutica civil cubana, en el siniestro murieron 112 personas, de incluyendo 102 ciudadanos cubanos, seis tripulantes mexicanos, dos ciudadanos argentinos, una ciudadana mexicana y dos ciudadanos saharauis residentes en la Isla.

La aeronave, que pertenecía a la aerolínea mexicana Global Air, se dirigía en la mañana del viernes 18 de mayo de 2018 a la provincia de Holguín, en el este. Tres personas fueron sacadas con vida del lugar del desastre, pero finalmente solo sobrevivió la joven cubana Mailén Díaz Almaguer, quien acabó perdiendo una pierna tras diez meses hospitalizada a consecuencia de los daños físicos y psicológicos sufridos.

Irregularidades de uso

Datos aportados posteriormente al accidente señalaron que la aeronave, alquilada por Cubana de Aviación, tenía 40 años de explotación. Además, exempleados de Global Air denunciaron irregularidades relacionadas con la seguridad de las operaciones de dicha aerolínea, y un antiguo piloto declaró que la catástrofe «era algo anunciado» debido a las «condiciones absolutamente inseguras» en que operaba la aeronave siniestrada.

No pocos ciudadanos cubanos habían responsabilizado a las autoridades del régimen de La Habana por rentar aeronaves que sobrepasaban la edad media de las flotas. Según la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) dicha media se sitúa entre los 11,3 años de explotación. Transcendió además en aquel momento que, en al menos una ocasión, a Global Air se le había cancelado un contrato de operación de vuelos internos en Cuba por «incumplimientos reiterados de sus obligaciones».

También se criticó que, a finales de noviembre pasado de 2018, apenas seis meses después del accidente y sin haber dado noticias oficiales sobre las investigaciones en torno al desastre, Cuba sería elegida para ocupar la presidencia de la Comisión Latinoamericana de Aviación Civil (CLAC).