«Cuba no puede ser tratada como un gobierno normal» Dagoberto Valdés, director de la revista digital «Convivencia»

POR CARMEN MUÑOZMADRID. Castigado durante una década a recoger yaguas -la vaina de la hoja de la palma real, utilizada para envolver el tabaco- por dirigir «Vitral», la célebre publicación de la

POR CARMEN MUÑOZ. MADRID
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Castigado durante una década a recoger yaguas -la vaina de la hoja de la palma real, utilizada para envolver el tabaco- por dirigir «Vitral», la célebre publicación de la diócesis de Pinar del Río, Dagoberto Valdés ha lanzado a principios de este año la revista digital «Convivencia». Ingeniero agrónomo (Pinar del Río, 1955), quiso ser sociólogo «pero a los católicos sólo nos permitían estudiar ciencias». De yagüero pasó a un «puesto ficticio» de ingeniero en la tabacalera estatal cuando acabó «su» «Vitral»: en abril de 2007 la revista fue «intervenida», dice, por el nuevo obispo, que quería «evitar el más mínimo roce» con la dictadura. Mientras busca empleo, ha divulgado el cuarto número de la revista sociocultural (www.convivenciacuba.es), que tiene entre sus colaboradores a Óscar Espinosa Chepe o Yoani Sánchez. Laico y padre de tres hijos, no se considera un «ciberdisidente»: «No soy un opositor político, con su programa y partido, pero pienso diferente al sistema. Soy un animador cívico. La sociedad civil está naciendo en Cuba y es en esa «tercera pata», junto al Gobierno y la oposición, donde queremos trabajar».

-¿Ha sufrido alguna represalia por divulgar «Convivencia»?

-Néstor Pérez, un estudiante de Derecho, fue expulsado de la Universidad de Pinar del Río por escribir una crítica audiovisual de la serie sobre la transición española de Victoria Prego. Otros colaboradores han sufrido ya la presión en su centro de trabajo o estudios. Las consecuencias que pueda esperar todo proyecto cívico alternativo en una sociedad totalitaria.

-¿Las últimas detenciones son una respuesta del régimen al levantamiento de sanciones por parte de la UE o confirman los temores de una oleada represiva?

-Es más de lo mismo, la confirmación de que en Cuba no ha habido cambios esenciales, sino cosméticos. La relación con los disidentes no ha cambiado nada. Oficialmente no ha habido respuesta formal a la UE, pero hay un aumento de la represión, con una presencia policial en las calles mucho más visible y dificultades para trasladarse de una provincia a otra.

-¿Qué le parece la decisión de la UE sobre las sanciones?

-Es un nuevo gesto de la UE, encabezada por el Gobierno de España, que se ha arrogado la misión de liderar la política del bloque en relación con Cuba. Pero este gesto fue contestado rápidamente por Fidel Castro y el canciller Felipe Pérez Roque. La respuesta fue dura, de desprecio. Lo que espera la UE, una correspondencia con más apertura, parece que no lo recibirá como respuesta. La situación en Cuba no ha cambiado como se esperaba ni económica, ni política ni socialmente. Lo que necesita el pueblo es libertad, democracia, iniciativa privada. Nada de eso se ve.

-¿Está a favor del diálogo de la UE con las autoridades cubanas?

-Estoy a favor de un diálogo encaminado a la democratización, no sólo para buscar intereses comerciales. No quiero una política vacía de propuestas de democratización y defensa de los derechos humanos. Como si la UE y España consideraran que Cuba tiene un gobierno democrático, cuando es una dictadura de 50 años. Estamos esperando de España una política más consistente, con mayor contenido efectivo en relación a un régimen que viola los derechos humanos de forma sistemática, y no puede ser tratado como un gobierno normal.

-¿Qué le parece que algunos altos cargos no se reúnan con disidentes cuando viajan a Cuba?

-Estas actitudes desmienten lo que el mismo Gobierno español y otros europeos dicen sobre su interés en los derechos humanos. ¿Por qué pueden reunirse con el Dalai Lama u otros disidentes del mundo y no con los cubanos? ¿Qué intereses hay por debajo? ¿Por qué con Cuba es diferente?

-¿Cree que los últimos mensajes de Fidel Castro revelan discrepancias en el régimen?

-Está a la vista que existe una línea dura y una más moderada, no sólo en este caso (las sanciones) sino en otros muchos que salen cada vez más.