Cuatro presos políticos y un periodista retan a los Castro con una huelga de hambre

Cuatro presos políticos y un periodista retan a los Castro con una huelga de hambre

«Recogemos el testigo de Zapata, es un homenaje a su inmolación», explica Guillermo Fariñas

ESTEBAN VILLAREJO | MADRID
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El testigo del «hombre que quiere ser libre» de Orlando Zapata Tamayo -en oposición al «hombre nuevo» marxista que propugnaba el Che- fue recogido ayer por cinco disidentes cubanos que han iniciado una huelga de hambre para protestar por las condiciones en las que se encuentran los más de 200 presos de conciencia repartidos en 50 presidios cubanos.

Son cuatro presos políticos -Eduardo Díaz Fleitas, Diosdado González y Nelson Molinet (recluidos en la cárcel «Kilo 5» de Pinar del Río) y Fidel Suárez Cruz (penal «Kilo 8» de la misma provincia)- y el psicólogo y periodista cubano Guillermo «Coco» Fariñas.

Este último, declarado también en huelga de sed, explica a ABC, en conversación telefónica desde su casa en Santa Clara, el porqué de la decisión: «Lo hacemos por nuestras ideas y por demostrar al mundo que lo que le pasó a Zapata no es casual. No fue un error, lo dejaron morir conscientemente. No podíamos seguir parados ante el ejemplo de Zapata por eso decidimos recoger su testigo, es un homenaje a su inmolación». Ellos son los primeros en recoger el testigo del «humilde, negro y albañil» Zapata, fallecido el martes tras una huelga de hambre voluntaria.

Los cuatro presos políticos forman parte del grupo de 75 opositores condenados a penas de prisión de hasta 28 años en la «primavera negra» de 2003, acusados por la dictadura castrista de ser «mercenarios» al servicio de EE.UU.

«Estado de consternación»

«Hay un gran estado de consternación. Desde luego, hay un antes y un después de la muerte de Zapata para la lucha del pueblo cubano», explica Fariñas quien ha enviado una misiva a Raúl Castro pidiéndole la libertad de los presos políticos que están en las cárceles cubanas, especialmente de aquellos con precario estado de salud.

«Las condiciones alimentarias, higiénicas y de acceso a los medicamentos son muy difíciles en las cárceles», añade el periodista cubano. «La noticia ya está en la calle. La gente comienza a ser consciente».

Por su parte, el portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, el también disidente Elizardo Sánchez, recomendó a los declarados en huelga de hambre que desistan en su acción: «No tendrá efecto alguno en los Castro».

Esta crisis desencadenada por Zapata Tamayo viene en uno de los peores momentos de los 51 años de dictadura castrista. Al descontento de la oposición se une el malestar general de gran parte de la población cubana por las medidas económicas anticrisis adoptadas por el gobierno cubano que podrían resumirse en «Ahorro (más si cabe) o Muerte» y por la escasez de alimentos que se registra en los agropecuarios, los comercios cubanos.

Por ello el continuo estado de excepción que viven las calles de las principales ciudades cubanas, con las fuerzas de seguridad especialmente movilizadas desde el pasado lunes. «El Gobierno sabe que hay un estado de tensión y rebeldía por parte de la oposición pacífica cubana, pero también por parte de la mayoría del pueblo cubano», subraya Fariñas quien pide a Raúl Castro que dé razones a la comunidad internacional para que puedan levantarse las medidas que pesan sobre Cuba: «La patria debe estar por encima de todo. Nuestro deber patriótico es evitar dolorosas muertes innecesarias como la ocurrida a Orlando Zapata Tamayo».

Precisamente, en este contexto al menos 14 diputados de distintos países de Europa, presidentes de las Comisiones de Exteriores de sus respectivos parlamentos, firmaron ayer en Madrid una resolución de «condena» tras la muerte del opositor Zapata reclamando al «Gobierno cubano la próxima liberación de todos los presos políticos» y que se «comprometa con una apertura democrática».

El «hombre nuevo» (Che)

Orlando Zapata Tamayo estaba llamado a ser ese «hombre nuevo» que propugnaba la filosofía guevarista. Un hombre que emana de Marx, Engels y Lenin para convertirse en un auténtico revolucionario-comunista «con deseo de combatir la desdicha del proletariado, el deseo de combatir la miseria, la injusticia, el calvario y toda la explotación sufrida por el proletariado» (Ernesto Che Guevara, 1961).

En efecto, Zapata lo tenía todo: edad (42 años), origen (humilde, además era negro), clase trabajadora (albañil) e incluso lugar de nacimiento (nació en Banes, a tan sólo 50 kilómetros de la Birán natal de los Castro, en Holguín).

Sin embargo, Zapata rompió con la maquinaria castrista. Hoy es el hombre a seguir en Cuba. El ejemplo. El « hombre que quiere ser libre». Otros cinco le secundan. Quizás las camisetas de los jóvenes del mañana lleven estampadas su imagen; no la del Che. Será el rostro de un negro humilde albañil de Holguín que murió tras 85 días de huelga de hambre por ganar la libertad.