Pablo Gómez, de cuatro años, está hospitalizado con siete kilos de peso. EPA

Cuatro niños mueren por malnutrición en la provincia argentina de Tucumán

BUENOS AIRES. CARMEN DE CARLOS. CORRESPONSAL
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La crisis de Argentina se escribe con la sangre de los niños muertos de hambre. En esta semana se han conocido otros cuatro casos mortales. La desnutrición es la causa del 50 por ciento de las defunciones entre menores de cinco años. Las culpas se las reparten autoridades, acusadas de corrupción y desidia, y una sociedad desorganizada o indiferente ante la miseria.

María Rosa Gómez nació en Tucumán, al norte del país. Era la viva estampa de una niña de Somalia. Tenía seis años y pesaba menos de nueve kilos. Con el cerebro paralizado y el estómago lleno de aire dejó de existir el lunes. Su hermano, Pablo, de cuatro años, permanece internado en un hospital con un cuadro clínico similar. La única diferencia es que pesa menos de cuatro kilos. Juan Facundo, el pequeño de esta familia de once miembros, apenas cuenta tres meses pero pareciera un bebé prematuro.

Causa oficial: poliparasitosis

El destino de María Rosa fue el mismo para otros tres chicos de la provincia, cuyas identidades se han mantenido en reserva. La causa oficial de su defunción fue «poliparasitosis», sin embargo, el titular del Sistema Provincial de Salud, Juan Masaguer, confiesa: «No se puede ignorar que lo que verdaderamente los mató fue el hambre, porque el 85 por ciento de los niños tucumanos padece esa enfermedad y no se mueren por ella».

Los padres de María Rosa denuncian que no recibieron la atención adecuada. Habituales del Centro de Atención Primaria de la Salud Corazón de María, dicen que la niña entraba por una puerta y salía al minuto por otra. El cabeza de familia, Francisco Gómez, de 37 años, es un analfabeto completo. Tiene tics persistentes en la cara, le cuesta trabajo expresarse y posiblemente sufra de algún retraso mental. Su mujer, María Cristina, de 21 años, es el reflejo de su marido. Como sus hijos, existen cientos de casos en Tucumán y el resto del país. «El hospital está completamente desbordado. Hacemos lo que podemos pero tenemos serias limitaciones de recursos. Estamos asombrados con el alto grado de desnutrición. Estos niños ingresan todos los días y fueron aumentando en los últimos meses», reconocieron facultativos del centro mencionado al diario Clarín.

El Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil, ONG dependiente de la Organización Mundial de la Salud, asegura que más del 20 por ciento de los niños argentinos pasa hambre. Según cifras oficiales, la mitad de los argentinos vive bajo la línea de la pobreza y el 30 por ciento de los hogares es indigente. La pediatra Silvia Báez, arroja un dato escalofriante a Clarín: «la mitad de las muertes de menores de cinco años está relacionada con al desnutrición». El Gobierno dice que destina planes de ayuda, observadores y afectados aseguran que buena parte van a parar a bolsillos codiciosos o se distribuyen mal y, entretanto, en el país de las vacas, los niños se siguen muriendo.