La expresidenta argentina envuelta con los colores de la bandera nacional
La expresidenta argentina envuelta con los colores de la bandera nacional - REUTERS

Cristina Fernández de Kirchner reaparece en la escena argentina con una nueva fuerza política

La expresidenta ha regresado con un discurso en el que ha apelado a la «unidad» con la intención de posicionarse para las elecciones de octubre

MadridActualizado:

Parecía estar dando sus últimos suspiros, pero el movimiento político que manejó Argentina durante un período de 12 años aún tiene ganas de retomar su espacio en la esfera política del país sudamericano. Así lo demostró Cristina Fernández de Kirchner, quien reapareció en la escena pública luego de un largo período de silencio –silencio relativo, si se considera que la expresidenta no abandonó ni por un minuto su persistente presencia en las redes sociales-.

Pero toda intención de permanecer en el poder implica un cambio de estrategia. Y esto fue lo que aplicó la líder del movimiento kirchnerista, que regresó para anunciar la creación de un frente electoral bajo el nombre de «Unidad Ciudadana». El objetivo de esta nueva etiqueta política es posicionar a la exmandataria de cara a las próximas elecciones, que tendrán lugar en Argentina en el mes de octubre, de modo que pueda integrarse al Congreso bajo el puesto de senadora, y en el año 2019 pueda volver a ocupar el histórico «Sillón de Rivadavia» -como llaman los argentinos habitualmente al puesto presidencial-, guiada por sus ansias de volver a la Casa Rosada.

Uno de los puntos más destacados de su discurso inaugural como candidata a senadora, que tuvo lugar en el Estadio Julio Grondona de Sarandí en la provincia de Buenos Aires, fue la constante apelación a la «unidad» de los argentinos. Cabe recordar que uno de los aspectos más criticados del Frente para la Victoria -partido que había sido creado por su difunto marido, el expresidente Néstor Kirchner, que falleció en 2010- fue la «grieta» que se había producido en el país tras su llegada al poder, debido a la fuerte división que se produjo entre «kirchneristas» y «antikirchneristas» o, en su versión más reducida, «K» y «AntiK».

«Nada de insultos, hemos venido a construir una unidad ciudadana», pronunció la candidata, frente a miles de seguidores que asistieron al estadio el día martes y la acompañaron con un efervescente canto de «Vamos a volver».

Los seguidores de Fernández de Kirchner brindaron su apoyo a la candidata
Los seguidores de Fernández de Kirchner brindaron su apoyo a la candidata - REUTERS

Un mes clave para Argentina

El mes de octubre tendrá una relevancia destacada para el país del «tango», debido a que es en ese momento cuando se definirá el futuro del tablero político argentino.

El mismo presidente Mauricio Macri tiene su atención concentrada en las urnas, debido a que, pese a que su partido lleva el control político del país hace un año y medio, y maneja la Ciudad de Buenos Aires desde hace ya 10 años, el Congreso es todavía para él una cuenta pendiente, ya que allí aún se encuentra en clara minoría. Hasta ese momento, el gobierno cuida puntillosamente sus medidas y su imagen y en el país sudamericano circulan fuertes rumores de que se espera a fines de este año para endurecer aún más el «ajuste» que se viene ejerciendo desde su llegada al poder.

Por otro lado, el macrismo recibió una dura noticia este jueves, cuando se dio a conocer que la entidad financiera Morgan Stanley demoró la mejora de categoría en la que se encuentra inscrito el país hasta después de las elecciones, lo cual tuvo un impacto negativo inmediata en la bolsa de la nación.

En cuanto al kirchnerismo, en lo que va de su campaña ya recibió una serie de críticas vinculadas a algunos aspectos discursivos. Específicamente, su promesa electoral centrada en el lema «Vamos a combatir la corrupción» generó una ola de comentarios negativos, en un momento en el que la expresidenta enfrenta justamente un juicio por corrupción.

El juego acaba de comenzar y, a medida que se acerque octubre, los candidatos endurecerán sus campañas y pondrán a prueba a sus votantes para ver si la tolerancia logró calar hondo en la sociedad con la salida del poder del kirchnerismo. O, muy por el contrario, la «grieta» se mantiene más viva que nunca.