La crisis es el principal adversario político del reelegido presidente Rafael Correa

La crisis es el principal adversario político del reelegido presidente Rafael Correa

MARÍA TERESA ESCOBAR | QUITO
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El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, se enfrenta tras las elecciones del domingo a un escenario mucho más complicado que el de sus primeros dos años en el poder, cuando el elevado precio del petróleo -el principal producto de exportación- le permitió gobernar sin problemas de presupuesto. Correa, de 46 años y economista de formación, tendrá que manejar en los próximos cuatro años una crisis que ya se refleja en las estadísticas: el desempleo creció dos puntos en el primer trimestre y se situó en el 8,6%, al mismo tiempo que las exportaciones de productos clave, como el palmito y las flores, cayeron un 30%.

Por eso varios sectores piden a Correa que abra las puertas a un acuerdo nacional para afrontar la crisis. Correa, quien se define como un socialista del siglo XXI, anticipó que está abierto al diálogo pero no con el ex presidente Lucio Gutiérrez, que quedó segundo en las elecciones del domingo, con un 28% de los votos, ni con el magnate bananero Álvaro Noboa, quien obtuvo un 11,6%.

Pactar con Jaime Nebot

En cambio, el presidente dijo estar dispuesto a conversar con el socialcristiano Jaime Nebot, que fue reelegido el domingo como alcalde de Guayaquil, la ciudad más poblada de Ecuador, superando con una amplia ventaja a la candidata de Alianza País, María de los Ángeles Duarte.

En el frente interno, la principal tarea del presidente debería ser «estabilizar la economía, después de dos años en los que el gasto público se duplicó para cumplir las promesas sociales de un Gobierno en permanente campaña política», dice Vicente Albornoz, director de la Corporación de Estudios para el Desarrollo. «Rafael Correa convirtió la bonanza en una crisis», agrega. «Hay que reconocer que últimamente Correa ha dialogado con los banqueros, con los importadores y con los exportadores, con quienes logró algunos acuerdos», en opinión de Marco Arauz, analista político y subdirector del diario «El Comercio».

Sin embargo, el diálogo no incluye la discusión sobre un recorte en el gasto público pues Correa ha dicho que «su opción preferente son los pobres y que cualquier acercamiento partirá de la premisa de que no renunciará al gasto social», explica Arauz.

Con al menos 61 de los 124 diputados del Parlamento y una oposición atomizada, Correa no tendrá prisa, dice Arauz, «el Gobierno seguirá aprobando las leyes que necesita para completar su proyecto político», pero si la crisis se sale descontrola, la historia puede dar un giro total.

Relación con Colombia

En materia de política exterior, Correa tiene varias tareas pendientes, como recomponer las relaciones con Colombia, rotas desde marzo de 2008, cuando el Ejército colombiano bombardeó un campamento de la guerrilla de las FARC en territorio ecuatoriano, y arreglar sus desacuerdos con la Comunidad Andina de Naciones (CAN), de la que Ecuador ha amenazado con retirarse. El Gobierno también debe mejorar el diálogo con EE.UU., opina Arauz, y «dejar de proyectar una imagen de hostilidad frente a los organismos multilaterales de crédito, como el FMI», porque Ecuador necesitará su apoyo financiero.