Una mujer venezolana en Barranquilla, Colombia
Una mujer venezolana en Barranquilla, Colombia - EFE

La crisis migratoria en Venezuela aumenta el riesgo de explotación sexual y tráfico de niños

Más de 1,6 millones de venezolanos han abandanodo el país desde 2015

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Varias agencias humanitarias han alertado del peligro que corren las mujeres y niños que abandonan Venezuela en el marco de la crisis migratoria a ser explotados sexualmente o en convertirse en víctimas del tráfico de personas

Más de 1,6 millones de venezolanos han abandonado el país desde 2015 debido a la crisis política y económica que atraviesa el país para llegar a Colombia, así como otros países de la región en lo que supone una de los mayores movimientos migratorios de la historia de Latinoamérica.

Miles de personas cruzan la frontera con Colombia cada día en busca de trabajo y una mejora de las oportunidades. Según los expertos, los migrantes se encuentran en una situación de vulnerabilidad que los hace susceptibles de que explotados.

Las autoridades de Colombia, Ecuador y Perú han solicitado este miércoles el apoyo de organismos internacionales y de diferentes países ante la creciente ola migratoria proveniente de Venezuela.

Un informe del think tank Fundación Ideas para la Paz (FIP) ha señalado que el tráfico de migrantes venezolanos se produce especialmente en el norte de Colombia, donde las pandillas y grupos guerrilleros se encuentran activos.

«En las zonas fronterizas, el estado colombiano tiene muy poco control», ha manifestado Juan Carlos Garzón, presidente de FIP, a la Fundación Thomson Reuters. «Para los migrantes venezolanos la situación es muy complicada porque se enfrentan a grupos ilegales que se aprovechan de su vulnerabilidad. Hemos escuchado testimonios sobre explotación sexual y tráfico de mujeres», ha afirmado.

Omar Ochoa, un alto cargo de la localidad de Bucaramanga, en el norte de Colombia, ha informado a los medios de comunicación de que existe una preocupación ante los casos de prostitución y explotación sexual de niñas que han viajado a pie a lo largo de unos 200 kilómetros desde la frontera.