Tripulantes del destructor ARA Sarandi, antes de zarpar para la búsqueda del submarino perdido
Tripulantes del destructor ARA Sarandi, antes de zarpar para la búsqueda del submarino perdido - Reuters

Crece la angustia tras una semana sin noticias del submarino argentino perdido

La reserva de oxígeno en el interior del ARA San Juan se podría agotar en las próximas horas. Una decena de países rastrean contra reloj las aguas del Atlántico Sur

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A los 33 mineros de Chile se los tragó la tierra y el hombre, tres meses más tarde, los rescató. A los 43 marinos y a la oficial Eliana María Krawczyk los engulló el océano hace una semana y la tecnología de una decena de países, con Estados Unidos a la cabeza, intenta, contra reloj, localizarlos y devolverlos a la superficie.

Los milagros, con esfuerzo, medios adecuados, tenacidad y una cierta dosis de fe, existen sobre la tierra. En ellos confían los familiares del submarino ARA San Juan, los argentinos que están en vilo y esa parte del mundo que reza para poder contar un final feliz.

El suministro de oxígeno -si la nave, como se sospecha, cayó a plomo y se encuentra en el fondo del océano- estaría entrando en la etapa final. Siete días o quizás alguna hora más es el tiempo de reserva que quedan según los especialistas y la Armada.

También habría que añadir las bombonas de la enfermería y los tanques individuales de reserva, una prórroga que puede marcar la línea entre vivir o morir si la inteligencia artificial del hombre logra dar con las coordenadas del buque, como se considera en la Armada a los submarinos.

Diez países, incluido Inglaterra, con las islas Malvinas que Argentina reclama como propias, se ofrecieron y colaboran en las tareas de búsqueda del San Juan.

Precedentes de Chile y Perú

El Gobierno de Mauricio Macri aceptó sin dudar. Como hizo en agosto de 2010 el entonces presidente de Chile, Sebastián Piñera, cuando los 33 quedaron atrapados en la mina San José de Copiapó, en pleno desierto de Atacama.

Diferente fue la decisión inicial de Alan García en Perú al rechazar el socorro internacional cuando el terremoto de Pisco, también en agosto pero de 2007, convirtió buena parte del pueblo y sus alrededores en arena del adobe de las casas y polvo de ladrillo. La soberbia, ante la tragedia, obligó a García a desdecirse.

En Argentina parece que los sectores que se consideran de ultraizquierda y los antisistema prefieren el camino más oscuro antes que la solución con vida de los 44 tripulantes del submarino perdido.

Tras conocerse que el buque británico HMS Protector participa del rescate, Gabriel Solano, legislador del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), tuiteó: «Son tropas de ocupación del territorio argentino».

La respuesta de la cuenta de Twitter de los isleños de las «Falklands» (Malvinas), les respondió con un escueto: «Boludo».

En la misma sintonía de Solano, Fernando Esteche, agitador y excabecilla de Quebracho (organización violenta) escribió: «¡Piratas ayer y siempre!... Ayer hundieron el Belgrano (buque en la guerra de las Malvinas) fuera del área de exclusión y hoy hay cipayos (mercenario, traidor o «botifler» en catalán) que les agradecen colaboración en búsqueda del ARA San Juan. Que colaboren y no esperen nada porque siguen ocupando nuestras islas. !Son leyes del mar!». De nuevo, la respuesta de las Malvinas: «¡La Marina Real está buscando marineros argentinos desaparecidos y esto es lo que tuiteas? Qué pelotudo».

Los medios más modernos

Rosendo Fraga, especialista en temas militares observa y celebra: «No hay precedente de un despliegue internacional de esta magnitud». Los «elementos más modernos que hay en el mundo y que son los que tiene Estados Unidos están dedicados a este rescate», señala.

Eso significa, según el perito naval Fernando Morales, que «si no se localiza el submarino no habrá fallado Argentina, habrá fallado el mundo con toda la tecnología».