La comisaría forma parte de la ruta Lava-jato, que hace un recorrido por el mayor caso de corrupción de la historia de Brasil
La comisaría forma parte de la ruta Lava-jato, que hace un recorrido por el mayor caso de corrupción de la historia de Brasil - EFE
El pulso del planeta

La corrupción brasileña ya tiene su ruta turística

En Curitiba se ofrecen paseos guiados para conocer los escenarios #del caso Lava-jato, que ha llevado a prisión a políticos y financieros

CORRESPONSAL EN SAO PAULOActualizado:

El mayor caso de corrupción de la historia de Brasil ya cuenta con una ruta turística. Al igual que Nueva York, Chicago y Sicilia, donde se realizan paseos temáticos sobre la mafia, la ciudad de Curitiba, donde vive el juez Sergio Moro y en la que están encarcelados algunos de los nombres más destacados del caso Lava-jato (Lavacoches), se ha convertido en un apetecible destino. El objetivo, mostrar los escenarios de este gigantesco entramado, a través del cual se realizaron millonarios desvíos de dinero desde la petrolera estatal Petrobras al bolsillo de decenas de directivos y de algunos políticos.

«La idea surgió a partir de las peticiones de los propios turistas, que deseaban visitar el lugar donde trabajaba el juez Moro, así como los puntos por los que han pasado algunos de los detenidos», cuenta a ABC Bibiana Antoniacomi, dueña de la empresa Special Paraná, creadora del tour.

Para hacer la ruta Lava-jato, como se conoce el escándalo que derribó del poder al Partido de los Trabajadores (PT) y a la entonces presidenta, Dilma Rousseff, hay que invertir entre tres y cuatro horas, y desembolsar cien euros. El tour incluye visitas a la Fiscalía, donde el juez Moro pasa la mayor parte de su jornada; la Universidad Federal de Paraná, donde el magistrado da clases desde 2007; el Tribunal de Justicia, el complejo Médico Legal y, por supuesto, la puerta de la prisión en la que se encuentran detenidos los nombres más importantes del caso: el exministro José Dirceu, mano derecha de Lula da Silva en los primeros años de su Gobierno; el magnate Marcelo Odebrecht, dueño de un imperio de construcción; el expresidente del Congreso brasileño Eduardo Cunha, líder de la campaña que derribó a Rousseff; y el extesorero del PT João Vaccari Neto.

«Los turistas quieren saber cómo acaban en la cárcel políticos y empresarios antaño intocables», explica Antoniacomi, quien va actualizando el contenido del tour con cada nueva detención. «Se trata de un paseo informativo para entender cómo funcionan las investigaciones», añade. Además, se ofrecen algunas direcciones en las que poder encontrar al juez Moro y a los miembros de su equipo almorzando o cenando.

Una de las paradas más destacadas de la visita es el Museo Oscar Niemeyer, donde es posible contemplar un grabado de Joan Miró que fue confiscado durante las investigaciones, así como una importante colección de arte contemporáneo brasileño (Hélio Oiticica, Vik Muniz, Amílcar de Castro, Di Cavalcanti o Heitor dos Prazeres), con piezas también requisadas a comienzos de 2015. Esta valiosa colección de 131 obras fue hallada tras una falsa pared en la casa de Renato Duque, exdirector de la compañía estatal Petrobras y uno de los primeros presos del caso. Duque invirtió en arte el dinero procedente de sus sobornos, un mecanismo muy común para blanquear fondos.