Correa advierte que los disturbios bolivianos se pueden repetir en Guayaquil

MARÍA TERESA ESCOBAR. CORRESPONSAL | QUITO
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Antes de salir en un viaje relámpago hacia Chile, para analizar la crisis política en Bolivia, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, advirtió que su país podría repetir la historia de enfrentamientos y desórdenes que tiene en jaque al Gobierno de Evo Morales. Correa y su proyecto político, expresado en una nueva Constitución que será sometida a referéndum el 28 de septiembre, afrontan una dura oposición especialmente en la portuaria ciudad de Guayaquil, la mayor de Ecuador.

La Iglesia Católica convocó el domingo en esa ciudad a tres misas al aire libre en las que el arzobispo Antonio Arregui, presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, cuestionó algunos puntos del proyecto de Constitución que, advierte, abre las puertas al aborto y al matrimonio homosexual y limita las libertades individuales. Arregui recordó a los feligreses que estos tres puntos son innegociables.

Correa calificó la jornada como un «fracaso completo» y advirtió que si la oposición vence en Guayaquil se producirá el caos que se ha visto en Bolivia. «Quieren hacer lo mismo que las oligarquías santacruceñas le han hecho a Evo Morales. Buscan el separatismo, seguir boicoteando y ver muertes. Eso es lo que quiere la oligarquía guayaquileña», dijo.

Correa aseguró que la oposición intenta «balcanizar» a Iberoamérica y envió un mensaje de apoyo al presidente boliviano: «Evo, no dejaremos que el pasado vuelva». Estas palabras tienen como telón de fondo al aumento de los que votarían «no» en el referéndum. Según la encuestadora Informe Confidencial, entre un 40 y un 49 por ciento de los electores se inclina por el «sí», mientras que el porcentaje de quienes votarían «no» ha crecido del 22 a 34 por ciento desde febrero.

Asesores españoles

Correa también es cuestionado por la situación económica -las cifras se mantienen en secreto desde hace casi un año. Otro dolor de cabeza del presidente son las denuncias de que el Gobierno pagó al menos 148.000 euros a un grupo de españoles de la Fundación Ceps, entre ellos Roberto Viciano, por su participación en la redacción del proyecto de Constitución y en el plan de desarrollo de Ecuador.