Dos aviones de combate, en una imagen de archivo
Dos aviones de combate, en una imagen de archivo - AFP

Moscú acusa a Seúl de haber puesto en peligro sus bombarderos

Grave incidente en el mar de Japón donde los surcoreanos efectuaron disparos de advertencia y arrojaron bengalas

Corresponsal en MoscúActualizado:

El Ministerio de Defensa ruso ha deplorado a través de un comunicado las acciones llevadas a cabo por dos cazas surcoreanos F-16, que llegaron a arrojar una veintena de bengalas y a efectuar 360 disparos de advertencia, contra dos bombarderos rusos Túpolev-95MS en el mar de Japón ayer por la mañana. Según Moscú, las aeronaves surcoreanas pusieron «en peligro» a las rusas, pero no por los disparos sino por sus arriesgadas maniobras.

«Dos bombarderos estratégicos Tu-95-MS de la Fuerzas Aeroespaciales rusas realizaban un vuelo rutinario sobre las aguas neutrales del mar del Japón cuando se les acercaron cerca de las islas Dokdo dos aviones de combate F-16 surcoreanos, ejecutando una maniobra poco profesional interponiéndose en la trayectoria de las aeronaves rusas y hacía peligrar su seguridad», reza la nota castrense rusa, que niega además que sus aparatos hayan violado el espacio aéreo de ningún país.

Las autoridades surcoreanas habían denunciado poco antes la violación del espacio aéreo del país por parte de los bombarderos rusos y dieron orden de despegar sus aviones de combate para interceptar la intrusión. La zona estaba siendo sobrevolada por una escuadrilla compuesta por dos aviones rusos y dos chinos en unas aparentes maniobras conjuntas.

Cruce de acusaciones

Paralelamente, el Ministerio de Exteriores de Corea del Sur citó a los agregados militares de las embajadas en la capital surcoreana de Rusia y China para pedir explicaciones y expresar su malestar por lo sucedido. Al parecer, uno de los dos bombarderos rusos penetró en el espacio aéreo surcoreano dos veces, cada una por espacio de tres minutos.

Seúl sostiene que sus aviones exigieron a los rusos como primera medida abandonar el área de Dokdo. Al no obedecer las órdenes, lanzaron bengalas y después «disparos de advertencia». «Estamos evaluando este incidente como muy grave y tomaremos medidas mucho más duras si vuelve a ocurrir», advirtió el asesor de Seguridad Nacional Chung Eui-yong.

El comunicado del Ministerio de Defensa ruso, no obstante, asegura que los aviones surcoreanos «no efectuaron disparos de advertencia. Si los pilotos rusos hubieran percibido alguna amenaza a su seguridad, la respuesta no se hubiera dejado esperar». Pero, según Moscú, los F-16 surcoreanos se acercaron a un kilómetro, maniobraron de forma peligrosa y los pilotos surcoreanos «ni siquiera intentaron entrar en contacto con los tripulantes de los Tu-95MS rusos. El texto subraya que el lugar del incidente «es una zona de reconocimiento de defensa antiaérea establecida unilateralmente por Corea del Sur y que no está prevista por el Derecho Internacional ni reconocida por Rusia y de ello ya hemos informado por diversos canales a la parte surcoreana».

El ministerio que dirige Serguéi Shoigú, uno de los hombres del entorno más próximo del presidente Vladímir Putin, explicó también que los vuelos a través del mar de Japón y del de China Oriental «forman parte de las misiones de patrullaje conjuntas ruso-chinas y no están dirigidas contra terceros países». «El vuelo de cuatro bombarderos estratégicos, dos Tu-95MS rusos y dos H-6K chinos, se llevaron a cabo en estricta conformidad con la normas internacionales», concluye la nota.

Islas Dokdo, en disputa

Japón también respondió y se quejó ante Rusia y ante Corea del Sur. Resulta que Tokio considera suyos los islotes de Dokdo. Según la agencia de noticias japonesa Kiodo, el Gobierno de Shinzo Abe ha presentado sendas notas de protesta por canales diplomáticos a Moscú y Seúl por la irrupción realizada en lo que considera territorio nipón. «No podemos aceptar este tipo de acciones en una zona que está bajo nuestra soberanía», aseguraron las fuentes gubernamentales consultadas por la agencia japonesa.

Las rocas de Dokdo fueron a parar a manos de Corea del Sur tras el final de la II Guerra Mundial, pero Japón sigue considerándolas suyas. La zona se encuentra a menos de 1.000 kilómetros al sur de Vladivostok, ciudad del Extremo Oriente ruso en cuyas inmediaciones está emplazada la Flota del Pacífico rusa y varias bases de la fuerza aérea.

Aunque Moscú y Seúl discrepan en cuanto a la solución de la crisis en torno al programa nuclear del Corea del Norte, mantienen buenas relaciones. Los presidentes de ambos países han intercambiado visitas e impulsado acuerdos de cooperación económica. Eso, no obstante, no ha impedido que de vez en cuando se produzca algún tipo de roce. El anterior tuvo lugar en octubre de 2018, cuando las autoridades surcoreanas apresaron un barco de carga ruso bajo la sospecha de que podía transportar combustible a Corea del Norte en violación del embargo.